La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 796 Cuaderno 79 15 de junio de 1995 Tu Palabra, mi Rey, es un bálsamo sanador. Cuando mi vida era más indigna que la arcilla, Tu Palabra fue pronunciada en mi oído y lo invisible se hizo rápidamente visible, y como un mundo desconocido para mí, como una luz desconocida para el ciego, de repente todas las cosas brillaban con una luz resplandeciente. Como estrellas radiantes que iluminan los cielos de noche, Tu Palabra me dio la visión para entrar en Tu Misterio. Te bendigo, mi Señor, porque ahora Tu Amor se ha hecho visible ante mis ojos, llevando mi alma a vivir en lealtad a Ti para siempre jamás. ¡Sí! Entra en elmisterio deMi Corazón y reci- beMi Paz. Flor, no sustituyas nunca tu tiempo de es- cribir por otras cosas. Tienestodo el día yMe agradará si vienes a Mí en meditación. Re- cuerda: el amor es siempre paciente, así pues sé tú también paciente. No corras adelantán- dome, como lo has hecho en estos días pa- sados…El amor, el verdadero amor, soporta- rá pruebas, contratiempos y demás. Ponme a Mí en primer lugar y por encima de todo. Evangeliza con amor para el Amor y glorifícame. Rechaza, hija Mía, todo lo que conduce al mal, y sumérgete en todo lo que es bueno y santo, y que te conducirá a la vida eterna.Yo soy Santo y Bueno 1 . Tengo un ar- diente deseo... ¿Qué deseo, Señor? Ver Mi Iglesia unida y siendo una... Ora por la unidad y no escuches a aquellos que no quieren la unidad. El Divisor los mantiene separados y agresivos de espíritu. Cualquie- ra que no trabaja sinceramente y con todo su corazón por la unidad está afligiendo seria- mente aMi Espíritu Santo. Imploro a los que se congregan para unificar Mi Iglesia que graben estas palabras en sus mentes: – humildad y amor – Humildad y amor son las llaves para la uni- dad. No es la elocuencia de palabra ni los lar- gos discursos lo que les conducirá a la uni- dad. No es el intercambiomutuo de alabanzas lo que llevará a Mi Iglesia a ser una. Todas estas cosas Me cansan... La devastación y la ruina han penetrado en Mi Santuario, por tanto, ¿qué alabanzas pueden intercambiarse unos con otros? ¿Dónde está su honor? Inclinaos para que podáis ver MiVoluntad. Bajad vuestra voz para oír a la Salvación hablándoos desde las alturas de la gloria. Con vuestra conversión es como Me podrá oír vuestro corazón y podrá llevar a Mi Igle- sia a ser una, unificando Mi Cuerpo. Con el esplendor de laVerdad es como recobraréis vuestra fragancia y haréis que todo el mun- do se reconozca como parte de un solo cuer- po. Compartiendo es como llevaréis a todos a acercarse unos a otros. Para esto necesi- táis cambiar en vuestro corazón y florecer con la conversión. Si hacéis estas cosas y limpiáis vuestro co- razón de pecado, Yo, a Mi vez, multiplicaré Mis remedios y os sanaré totalmente. Os con- cederé un crecimiento espiritual que llevará al resto deMi creación a habitar bajo vuestro techo. Si vosotros, los que dejasteis de ser, per- mitís queMi Espíritu Santo, el Dador deVida, os cautive, Yo conduciré vuestro corazón a una revolución espiritual de amor como ja- más se ha visto en vuestra era... Ah... hija, ruega para que la casa de Orien- te y la de Occidente se unan como dos ma- nos que se juntan para la plegaria, un par de manos similares y llenas de belleza al señalar juntas hacia el cielo, cuando están en oración. Que esas dos Manos, pertenecientes a un mismo cuerpo, trabajen juntas y compartan 1 De repente nuestro Señor se detuvo, y con otro tono de voz, como alguien que quiere confiar un secreto, dijo lo que sigue.
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