La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 789 Éstos son los que una vez fueron y ya no son. Éstos son los que dejaron de ser. Los ejércitos del Cielo y las estrellas fueronMíos una vez, pero decidieron dejarme y asociarse con la bestia. “Ellos están todos de acuerdo en poner su fuerza y sus poderes a disposi- ción de la bestia” 1 . Me están vendiendo cada día y están profanándome en Mi Sacrificio Perpetuo, en el Santísimo Sacramento deMi DivinoAmor. ¿Lo ves? ¿Ves el gran desorden que se avecina? Así que, ahora, deja que tu voz vaya por toda la tierra y Mi Mensaje llegue hasta los confines del mundo. RecibeMi Paz para tra- bajar con paz. Alábame por dar una nueva vida a tu alma. Gloria a Dios. Te doy gracias, de todo corazón, Te doy gracias. Me has revivido y me has dado un corazón de carne. Mi carne ha rejuvenecido una vez más. Al elegirme, me has resucitado para gozar de Tu favor, permitiéndome vivir en Tu Casa todos los días de mi vida. Bendito sea Dios que me permite disfrutar cada hora de Su dulzura, Su ternura y Sus gracias. La Palabra de Dios es Vida. Instruye a mi lengua para proclamar Tu bondad y alabar Tu Santo Nombre, por siempre jamás. Amén. Ven,Yo te bendigo. Seguiré alimentándote y cuidándote. 1 de mayo de 1995 Señor mío: que Tu Santo Nombre se mantenga glorioso por siempre. Mi corazón salta de alegría en Tu Presencia, y yo me gozo en Tu favor. Y todo lo que me ordenas que haga, trato de llevarlo a cabo con prontitud. En Tu Presencia experimento la dulzura de Tu Corazón y Tus enseñanzas, que son: Vida, Alegría, Paz, Amor y Santidad, y son un Cántico para nuestra alma, revelando los misterios ocultos de Tu Reino. Sin embargo, cuando canto Tu Cántico de Amor, con todo mi corazón y toda mi voz, y bendigo Tu Nombre, tres veces santo, ellos vienen y me aplastan, llamándome “malhechora”. Se sientan en un tribunal con un cetro de falsedad, tratando siempre de inventar nuevas acusaciones. ¿Cuándo renunciarán a su culpa? Apóyate en Mí, Yo estoy contigo. Que esas cosas no inquieten tu corazón. Yo dirijo Mi Iglesia, así que no te sientas nunca desalen- tada.Vassula, florMía, recuerda: no te ha ins- truido nadie más queYo. Vine a enseñarte a ti, y a través de ti, a otros.Yo soy tu Maestro y te amo.Aprendede laDulzuramisma; apren- de, alumnaMía, sin interés propio, y transmi- te sin reserva. Mira, hijitaMía, se sabe que noMe impre- siona la grandeza humana. Si esas personas se constituyeron en jueces y omiten obser- var santamente las cosas santas, serán ellos mismos juzgados como impíos. ¿Has olvida- do queYo fui tratado como blasfemo y con- denado por esa razón? Por tanto, ¿por qué te sorprende ser juzgada como alguien que usa 1 Ap 17,13. Cuaderno 78

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