La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 78 Déjame actuar libremente en ti. Vamos, voy a satisfacer tu pregunta. El amor volverá entre vosotros como Amor. Oremos juntos: “Oh Padre Celestial, Padre deAmor, ven a nosotros y líbranos del mal. Padre, ámanos y permítenos habitar en Tu Luz. Haz lo que Tu Corazón desee; que Tu Nombre sea glorificado. Amén.” Permíteme que Me sirva de ti. Permíteme oír otra vez Tu nombre. Yo soy Jesucristo, Bienamado Hijo de Dios. Todo lo que te pido, Vassula, es amor, y que compartasMi Cruz de Paz yAmor junto aMí. Sí, Señor. Hija, no sueltes nuncaMiMano; ámame, hija Mía. Enséñame a amarte como Tú deseas que Te amemos. Si Tú lo quieres, que yo sea la que más Te ame en el mundo... ¡Te sonríes!... (Él sonreía.) ¡Soy tan feliz! ¿Deseas hacer eso por Mí? ¡Sí! Bienamada, aprenderás Conmigo. ¿Estás dis- puesta también a sufrir por Mí? Por el Señor, sí. Si Él lo quiere también así. Entonces, todo se hará según Mi Voluntad. (Tú sabes lo que es bueno para el alma; por lo tanto, confiaré en Dios.) Yo soy Dios.Ven ahora a este lugar especial que tengo para ti enMi Corazón y permane- ce en él. CUADERNO12 20 de mayo de 1987 (A veces me sorprendo, ¿por qué siento este vivo deseo de encontrarme con Jesús de este modo? ¿Por qué, cómo y para qué estoy tan ansiosa de oír y escribir Sus Mensajes? En estos últimos meses es algo que se me ha hecho indispensable.) Te amo. Soy Yo, Jesús, quien te da ese vivo deseo de encontrarte conmigo.Vassula, áma- me siempre. Te diré Mis deseos, hermana Mía. (Jesús estaba muy cariñoso, pero Su Rostro reflejaba tristeza.) Deseo unir a todos Mis sacerdotes, deseo que ellos Me amen más. Quiero de ellos pu- reza, celo, fidelidad. Los sacerdotes deben comprender que la unidad refuerza el amor, la unidad instaura el amor. ¿Por cuánto tiempo reinará entre ellos la discordia?El amor es unidad.Mi amor los une aMí. Mi Iglesia es débil por causa de sus dis- cordias. Mi deseo es la Unidad. Deseo que Mi Iglesia se haga una. Pero, Señor, si dices que hay discordia al- guien tendrá que ceder. ¿Cómo sabrán ha- cerlo? Deben orar para recibir luz, deben venir aMí y extraer deMi Corazón. ¿A quién te refieres cuando hablas de “ellos”, Jesús? A toda Mi Iglesia. Deseo que se unan y que se hagan uno. Mi Iglesia se ha debilitado a causa de esas diferencias. Se ha debilitado enormemente. Señor mío, esto me parece un nuevo mensa- je. Cuaderno 12

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