La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 773 Gertrudis 1 , este Tesoro que dejó su corazón totalmente arrebatado y sus ojos cautivados por el portento 2 . Este Tesoro Inagotable es- taba reservado para vuestros tiempos: el fin de los tiempos. Mi Sagrado Corazón atesoró estas riquezas para tu generación. ¿Entien- des ahora por qué el demonio te tiene a ti, Vassula Mía, como su principal preocupa- ción y su principal objetivo de destrucción? Ahora lo entiendo, Señor. Nunca te fallaré. Trabaja Conmigo 3 y agrá- dame.Yo soy tuVida... Ruega para que elMa- ligno no se aventure demasiado cerca de vuestra unión. 4 ... Ruega por la culminación de vuestro trabajo. Ora y pide al Padre que os haga perfectos. Yo, Jesús, os bendigo a los dos, y recordad: confiad el uno en el otro, bendecíos uno al otro, ¡sed un ejemplo de cómo será la unidad! Sed uno. (Nota: Santa Gertrudis es a menudo llama- da la Grande porque fue una de las místicas más grandes de la Iglesia Católica. Aunque vivió casi cuatro siglos antes de Santa Mar- garita María, tuvo una gran devoción al Corazón de Jesús. Su libro “El Heraldo de la Divina Ternura” es un poema viviente sobre el Divino Amor, un amor unido siem- pre al Sagrado Corazón. Una de sus visiones más famosas fue la del Corazón de Cristo. La visión ocurrió duran- te la Festividad de San Juan Evangelista. En su libro habla de ella misma en tercera persona. Un fragmento de Santa Gertrudis: “Mientras ella estaba, como era su cos- tumbre, totalmente absorta en oración, se le apareció el discípulo al que Jesús tanto amaba, y al que por esta razón todos debe- ríamos amar. Entonces, ella le dijo: “¿Y qué gracia puedo obtener, pobre de mí, en tu festividad?”. Él le contestó: “Ven conmigo, tú eres la elegida de mi Señor; descansemos en Su pecho, en el que se ocultan todos los tesoros de bienaventuranza. “Entonces él la llevó hasta nuestro Señor y ambos se apoyaron en el Corazón de nues- tro Señor. Ahí es donde ella descubrió este Tesoro Inagotable que Él ocultaba en Su Corazón. Cuando ella preguntó al Evange- lista por qué no se había dado antes este Te- soro o por qué no había hablado el Evan- gelio del mismo, San Juan dijo: “Mi misión fue entregar a la Iglesia, en sus primeros años, una palabra sencilla sobre el Verbo Increado de Dios Padre, que proporcionase a toda la humanidad lo sufi- ciente a contemplar hasta el fin del mundo, aunque nadie haya logrado nunca captar- lo plenamente. “Pero hablar de los latidos del Corazón de Jesús ha sido reservado para los tiempos modernos, a fin de que, al oír estas cosas, el mundo, ya viejo y enfriándose en el amor de Dios, pueda ser reanimado y entrar de nue- vo en calor.” (Santa Gertrudis, 1257-1302; Legatus Divinae Pietatis, vol. IV, cap.IV) CUADERNO77 21 de febrero de 1995 (Dhaka) Paz en tu corazón. Vassula-de-Mi-Sagrado- Corazón, Flor-de-Mi-Pasión, Vástago-de-Mi- Padre, quiero que seas perfecta. Señor, ¿dónde voy a encontrar palabras suficientes para glorificarte? Tú has honrado mi miseria con Tu prodigiosa y sobrecogedora Presencia. Desde entonces no ha habido labor demasiado dura para mí; con Tu Presencia todo se ha hecho fácil y una delicia. Tú me has enseñado que en Tu Mano derecha 1 Le fue revelado por San Juan Evangelista. 2 Ver la nota al final de este mensaje. 3 Jesús sonrió. 4 La del Padre O’Carroll y yo. ΙΧθΥΣ Cuaderno 77

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