La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 77 Amadísima, apóyate enMí. EscuchaMiVoz. No te sientas nunca sola, porque Yo, Dios, estoy contigo. (Me sentí algo más consolada.) Señor, ¿comenzamos el día? Ven.Voy a comenzarlo.Apóyate enteramen- te en Mí.Yo te guío. (Más tarde:) (Vino mi amiga Babette. Habló con Jesús. Estábamos los tres juntos. Babette no nece- sitaba hacer sus preguntas en voz alta. El mero pensamiento, al cruzar su mente, era contestado inmediatamente, con Su propia letra. Con esto, Jesús nos estimula a creer en Su Presencia real, a creer que nos está llamando a una mayor intimidad con Él, acordándonos de Su Presencia y amándolo. Debo admitir que me impresionó que Je- sús fuera al encuentro de Babette de este modo...) ¡Apóyate en Mí! Jesús, mi amiga me pidió que Te preguntara por qué no vuelves a nosotros como antes, encarnado, para que la gente cambie. ¡Ah! Vassula... Volveré. Cada nueva aurora que despunta está más próxima de Mi veni- da a vosotros.Vassula, ¿sabes lo que signifi- ca esto? Dímelo, Señor. El Amor volverá de nuevo, el Amor estará entre vosotros una vez más. ElAmor os trae- rá de nuevo la Paz. Mi Reino en la tierra será como lo es en el Cielo. El amor glorificará al Amor. Pronto estaré con vosotros, ama- dísimos Míos. Orad, porque el tiempo está próximo. Pequeña, ¿quieres aún trabajar para Mí? Deseo oír Tu nombre. Yo soyAmor. Sí, trabajaré para elAmor, con mi incapaci- dad, dependiendo de Ti enteramente. Sé que estás perdida sinMí, bienamada. Eres Mi flor que necesita Mi Luz. ¡Soy tan feliz! ¡Oh hija Mía, te amo con locura! Apóyate enteramente enMí.Yo aumentaré tu capaci- dad de discernimiento. ¡Señor mío! ¿Vas a acrecentar mi capaci- dad de sentirte, verte y oírte? Sí, Me sentirás y serás capaz de discernirme aún más. ¡Dios mío! ¿Por qué todas estas gracias so- bre mí? ¡No hice nada para merecerlo! Lo sé. Pero Yo te amo. Sin embargo, no te olvides de quién eres. Por favor, ayúdame a recordarlo, Señor. Yo te impediré que te exaltes por todas las gracias que te doy, recordándote tu miseria. Te recordaré que todas las gracias que reci- bes de Mí son para Mi propia Gloria. Cada gracia que recibas de Mí será para Mis pro- pios Intereses y no para los tuyos. Extrae, pues, de Mi Corazón y llena el tuyo. Quiero que Mi altar esté constantemente en llamas. Vive para Mí, respira para Mí. Sé Mía para toda la eternidad. (Lo haré por Dios.) ¿Dios mío? Yo Soy. Ámame y ocúpate de Mis propios intereses. ¡Señor!... (Suspiré.)... Yo soy un cero y Tú lo sabes, Señor ¡No confíes en mí, por favor! Cuaderno 11
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=