La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 769 28 de enero de 1995 ¿Señor? Yo Soy. Apóyate enMí y confía enMí.Todo lo que pido de ti en estos días esdar y comunicar el Amor, las enseñanzas y todo lo que Yo te he dado. ¡Da! ¡Habla! Éste es Mi Mandato. Di- les: Bienaventurados los que tengan oídos para oír y ojos para ver, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Diles que el Dios que han olvidado nunca les ha olvidado a ellos. Yo, Jesucristo, los bendigo a cada uno. Los que te han acogido en Mi Nombre tienen ya Mis bendiciones. IC. 1 de febrero de 1995 (Zagreb, Croacia) Escribe: La paz esté con vosotros. He estado con vosotros todo el día y os he estado ten- diendo Mi Mano: “Mi pueblo, Mi heredad, Mi semilla, volved a Mí, haced las paces Conmigo... 1 Os he amado desde toda la eter- nidad. Regresad a Mí yYo regresaré a voso- tros. Sembrad una cosecha de amor para ob- tener amor. Sembrad una cosecha de paz y heredaréisMi Paz. Sembrad, benditos deMi Alma, una cosecha de reconciliación y ob- tendréisMi Gloria... No os lamentéis por cosas materiales 2 , le- vantad vuestros ojos al cielo y que vuestro corazón busque Mis Leyes Celestiales para que, a través de ellas, venga Mi Reino del Cielo a vuestros corazones y se haga MiVo- luntad en vuestros corazones, como se hace en los corazones de todos los santos del Cie- lo. Hasta el día de hoy estoy clamando como lo hice una vez en Jerusalén: “Si tan sólo co- nocierais el Mensaje de Paz que os sigo ofre- ciendo hoy, no dejaríais de acogerlo!” –pero estas cosas están ocultas a los eruditos y a los sabios, y son reveladas a simples niños. El Reino de los Cielos es revelado a los sen- cillos y a los humildes. Enderezad vuestros corazones y recibiréis vuestra recompensa al final.Ysi decís: “¿Qué podemos ofrecerte ahora?”, Yo os digo: “Ofrecedme vuestro corazón, yYo vendré en ayuda de vuestra falta de fe. Abrid vuestro corazón yYo lo convertiré en un cielo paraMí, vuestro Dios, en el que pueda ser glorificado. Venid y comed del fruto que os estoy ofre- ciendo hoy, mientras hay tiempo todavía. Venid a Mí. Vuestro Dueño está ya en el ca- mino de regreso, por eso os estoy diciendo: haced las paces Conmigo y sed uno en Mi Nombre. Os bendigo a todos enMi Nombre, dejan- do el Suspiro de MiAmor en vuestra frente. 8 de febrero de 1995 ¿Quién hay que tenga compasión y se aflija por nosotros si no Tú? Estamos esperando aún la Paz, esta Paz que Tu Hijo Bienamado nos ha legado... Hemos pecado contra Ti y contra todos los poderes del Cielo. Hemos dejado de ser, porque hemos rechazado Tu Santo Nombre que es nuestra identidad: Fuente de Vida. Y ahora esta Gran Rebelión, esta Apostasía, está devorando Tu Casa como un cáncer. ¡Oh, mi Yahveh! Más brillante que mil soles, ¿cómo puede el hombre no advertir Tu resplandor cuando pasas a su lado? 1 Estas palabras sonaron como una súplica. Jesús adoptó el tono de un mendigo. 2 La Voz de Jesús se elevó cuando dijo esto. lo dijo como una orden, pero al mismo tiempo como un recordatorio de que nada de este mundo es importante, y que uno debe buscar las cosas celestiales. ΙΧθΥΣ Cuaderno 76
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