La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 764 Cuaderno 76 a proclamar una imagen visible de Tu Esplendor y Tu Soberanía, porque habrán reconocido lo más divino. Padre, Manantial de Vida, Fuente de Vida Eterna, Esposo, Tu intimidad conmigo despertó cada fibra de mi miserable corazón, permitiéndome penetrar en Tus misterios y en Tus inagotables riquezas. Con mi miseria, ¿cómo podría contarme, entre tus herederos? Apenas había nacido, pequé y dejé de honrarte, pequé y dejé de existir. La arcilla que Tú habías modelado se había convertido en Tu enemigo. Tu altar se había convertido en antro de lagartos y de arañas, una señal de mala disposición y de maldad, desviándose claramente de la Verdad Divina. ¡Oh débil alma, con tan poco tiempo para vivir en la tierra, en qué te habías convertido! La luz de justicia estaba preparada para golpear mi alma, sin embargo, Tú, en Tu deseo de liberar y salvar, fuiste más fuerte que la misma Muerte, que los poderes de la Oscuridad y la Corruptibilidad, y fluiste, Padre, en mí, como un Río, sanando lo que se consideraba fatalmente herido resucitando lo que se tenía por muerto y descompuesto. Y Tus enseñanzas, Señor, que acompañaban Tus visitaciones, ya están ahora excediendo la capacidad de mi mente humana. Padre mío, eres compasivo y misericordioso, indulgente y clemente, no apartes, pues, Tus Ojos de nosotros sino llévanos a todos nosotros de vuelta a Ti, por el camino recto. Hija deMi elección, te doyMi Paz...Te con- cederé tu ruego, pero cuando rechazan Mi Amor ¿qué he de hacer? Estoy utilizando to- dos los medios para salvaros del fuego abra- sador y voy por todas partes buscando de qué manera puedo salvaros a todos. Tu Espíritu Santo es el Aliento de Vida. Él nos eleva, nos revive y nos hace penetrar generosamente en Tus misterios. Tu Espíritu Santo nos transforma en Tabernáculos vivos y sagrados, en un Trono para la majestad de Tu Hijo, en un reflejo de Tu Imagen y en herederos de Tu Reino. Padre, permite ahora que los cielos se abran totalmente este año para que puedan derramar, como nunca antes, Tu Espíritu Santo sobre nosotros. Entonces, todos nosotros aprenderemos a amar las cosas celestiales y nos alegraremos en Tu Presencia. Los huesos muertos florecerán y Te alabarán de nuevo, adorándote. Ah 1 , hijita Mía. Me alegra oír tus anhelos, considerando tu miseria. Yo mantendré Mi Promesa. DerramaréMi Espíritu, como nun- ca antes en la historia, sobre toda la humani- dad, a fin de extender Su poder de un extremo al otro de la tierra, ordenando una renovación y renacimiento deMi Santuario... 2 Sin embargo,VassulaMía, no todo el mun- do es digno de Mi Reino. Mi indulgencia es grande, pero Mi Justicia es igual de grande. Tendré antes que exhalar un fiero hálito para restaurar la Justicia.Yo tendré,Vassula Mía, que destruir a la Bestia y sus seguidores, lan- zando desdeMi Trono truenos y relámpagos para aplastar a los impíos y el imperio de este mundo. Mi Justicia perseguirá todo lo que no venga de Mí. Yo soy suave al juzgar; si no lo hubiese sido, ninguno de vosotros estaría hoy vivo. 1 Un suspiro. 2 Yo lo entendí como el pueblo de Dios.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=