La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 761 que nos encontremos corazón a Corazón, y te beneficiarás de las Riquezas que te ofrece Mi Sagrado Corazón; sin ellas 1 no puedes vi- vir. 24 de diciembre de 1994 ¿Señor, Maestro y Salvador? Yo Soy. Te he predicado corazón a Corazón; he he- cho estas cosas para conquistarte. Quería que Mi alumna aprendiera de Mí a conquis- tar almas paraMí. Os amo a todos eternamen- te...Alumna, quiero queMe seas fiel, ¡éste es el regalo que Me puedes ofrecer durante la Misa de medianoche! Tu fidelidad, de cora- zón.Ysi lo haces, Mi Padre yYo, manifesta- remos Nuestra Santidad en ti para fortalecerte en esta batalla de la Peste 2 . Si alguno de los seguidores de la Bestia te fuera hostil, sé como una honda para ellos y destrózalos como en la visión 3 que te he dado... Ahora, pequeña, sé uno Conmigo. Siga- mos compartiendo.Yo soy el Señor, así que no tengas miedo. Mi Nombre: Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador. 1 Jesús estaba hablando acerca del misterio de la Eucaristía. 2 Ap 15,12; 6,7; 11,6; 16,2; 13,12; 16,11. 3 La visión: Me vi sujeta por los seguidores de la Bestia. Me quitaron mi anillo-crucifijo, desaparecieron con él du- rante un rato, y luego regresaron con él y me lo devolvie- ron. Cuando lo tomé, supe que lo habían profanado. En- tonces me acompañaron a la puerta para que me fuera pero, al pasar por su entrada, vi que tenían el Emblema de la Bestia en la pared (igual que nosotros tenemos un cru- cifijo).Tomé una rápida decisión: cuando vi una especie de honda al lado, la agarré y con toda mi fuerza golpeé el Em- blema justo en el ojo (en el centro), destruyéndolo, y todo el poder del mal con él.Al tomar esa decisión, supe que me podía costar la vida, pero pensé que valía la pena, con tal de destruir también su poder. Tan pronto como lo destrocé, los seguidores de la bestia que me acompañaban a la puer- ta, se llenaron de terror y temblaban. Comprendí que al destruir su Emblema también ellos quedaban destruidos y no tenían poder sobre mí... ΙΧθΥΣ Cuaderno 75 4 Esto fue un suspiro. 26 de diciembre de 1994 Tú Me has confiado este Mensaje, Me has encargado cuidar de Tus Intereses, pero mis opresores están uniendo fuerzas contra Tu Mensaje, para aplastarlo. ¿Qué puedo hacer ahora, con las manos desnudas? Lo sé, ámame y concédete algún descanso. HijitaMía, al final triunfaré, así que preocú- pate ahora de los Latidos de Mi Corazón. Cada Latido es una llamada a un alma para que vuelva al Amor. Mis Latidos no son to- dos escuchados y, ¡ay! 4 , tantas almas se diri- gen a los fuegos eternos... Todo lo que quie- ro de ti es una oración incesante. Estate vigilante y usa el discernimiento que te he dado. ¿No te he dado suficiente prueba de MiAmor? Señor, por favor, dame un signo visible de Tu Amor. Flor de Mi Pasión, que así sea. Te daré, en atención a tu amor, un signo deMiAmor, no porque no te lo haya dado ya, sino porque aumentaré tu perseverancia con esta señal en ti. Te amo hasta la muerte. ¡Ah... qué bálsamo son paraMí esas palabras y, en los misterios deMi Reino, son también la salvación para un alma! ¡Ven, hijitaMía! 27 de diciembre de 1994 Hija Mía, frágil como eres, ¿puede alguien decir que no estabas dando testimonio enMi Nombre? Con tal que permanezcas débil y frágil,Yo seguiré cubriéndote conMi Fuerza. Escúchame y alégrate:Aquel que ha esta- do alimentándote y llenando tu boca de Maná Celestial, te dice: Mi Retorno es inmi-
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