La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 752 (Ahora el Padre habló de nuevo:) Hija, si estás dispuesta a obedecer MiVolun- tad, ejerceréMi autoridad sobre esa gente por mediode laobediencia 4 y acabaré con laApos- tasía. Para mantener la santidad deMi Nom- bre, tomaré a cada uno de la manga y les pre- guntaré: “¿Eres hijo del Padre?” Y cuando nuestros ojos se encuentren, ellos Me grita- rán: “¡Padre mío! ¿Soy aún digno de ti? He pecado, me he convertido en un leproso, en un sarmiento degenerado de laViña; a causa de mi deslealtad hacia Ti, he muerto yme he corrompido hace tiempo”. (Habló el Hijo:) PeroYo soy la Resurrección. Yo solo soy la Sabiduría. Tú eres también parte deMi Igle- sia y Yo puedo utilizarte. Puedo sanarte y designarte también como testigo. Tengo el poder de hacer de ti una luz para las naciones a fin de queMi Plan de Salvación alcance los confines de la tierra 5 . Hoy voy a enviarte Mi Espíritu Santo para que aliente laVida en ti y te restaure. (El Espíritu Santo continuó ahora:) Yo no Me impondré a ti. Abre tu puerta 6 y derramaréMi Luz sobre ti.Yo puedo hacerte crecer y darte un lenguaje que glorifique Nuestro Misterio. En tu silencio, oirás MiVoz instruyéndote acerca del Camino. De pagano, Yo puedo convertirte en creyente, luego darte el Cono- cimiento de la Sabiduría y, si permaneces fiel a Nosotros, te conferiré losTesoros de Nues- traGloria y te libraré de tumiseria, para que tú también, a tu vez, vayas en ayuda de tu pró- jimo.A ti te revelaré Mi Belleza y Mi Santi- dad, y te quedarás absorto de admiración en Mi Presencia. Yo soy el Árbol de laVida, quienquiera que Me tenga plantado en él, tiene la vida eterna. 4 Es decir, por nuestra obediencia. 5 Is 49,6. 6 Es decir, la puerta del corazón. Cuaderno 74 ciada por Mí continuarán selladas para que Mis prodigios les parezcan tonterías. ¿No he dichoYo que sólo los humildes se alegrarán al sonido de las pisadas de Mis mensajeros? Ésta es la razón por la que esa gente no oye ni entiende cuandoYo hablo. Se miran unos a otros sin comprender, porqueYo he puesto en ellos un espíritu de letargo... Así, en su caso, esta profecía de Isaías se está cumplien- do una vez más: “Ellos dicen a los videntes, ‘no veáis vi- siones’; a los profetas, ‘no nos profeticéis la verdad’ ” 1 . Y ahora te hago a ti estas pregun- tas: ¿Sigues dispuesta a ser Mi Eco? ¿Sigues dispuesta a llevar Mi Nuevo Cántico 2 en tu boca? Y ¿sigues dispuesta a llevar la Cruz de la Unidad con Mi Hijo, Jesucristo? ¡Sí, Señor! ¡Alma! ¡Échate enMis Brazos! 3 (De repente se oyó la Voz de Jesús.) ¡Hija! ¡Tu generoso corazón saciaráMi sed! (Entonces el Espíritu Santo, conmovido, también habló:) Bienaventurada, completaré en ti Mi Obra y continuaré haciendo brotarmanantiales en los barrancos. Suministraré a cada alma un agua que dura eternamente. (Inmediatamente después de hablar la San- tísima Trinidad, hubo un rápido intercam- bio de abrazos. El Padre me abrazó, luego el Hijo y luego el Espíritu Santo. En este in- tercambio de abrazos, mi alma nunca se sin- tió en una colaboración mayor y más total que en este instante, con mi Familia celes- tial. Sentí que les pertenecía a ellos y a na- die más.) 1 Is 30,10. 2 Ap 14,3. 3 La Voz del Padre era gozosa.
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