La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 745 a las naciones a través de tu boca y, para alentarte, les revelaréMi Santa Faz de vez en cuando. Y en ti también revelaré a tu socie- dad tu cuerpo glorioso. Estos dones los ofre- ce Mi Padre que te ama, porque túMe amas. Mostraré a tu sociedad el resplandor de tu cuerpo glorioso 1 , ese cuerpo que es impere- cedero... ParamostrarteMi Camino haciaMi Reino, permíteme santificarte 2 . Continuaré curando a vuestros enfermos, y Mi Nombre será alabado. Escúchame: para ensalzar Mi Nombre, apareceré fre- cuentemente en tu lugar como recordatorio de Mis Maravillas y de la realidad de Mi Pre- sencia. Me revelaré en ti, para demostrar a todos que Yo estoy en ti y tú en Mí, para que crean que, a través de tus palabras, Yo Soy. El amor con el que Mi Padre Me ama está en ti, hijita Mía, por eso estoy Yo en ti. Habiendo ganado el favor de Mi Padre en el Cielo, Él te ha concedido ahora este tesoro inagotable que vale más que todos los te- soros del mundo juntos. Vengo de nuevo a ti para que oigas la Pa- labra deDios.Yo soyDios. GlorificaMi Nom- bre y anunciaMisMilagros a estemundo que Yo he conquistado. Quiero que se conozcan y se difundanMisMilagros. El Cielo y la Tie- rra han de verMi Gloria. No dudéis más, sino creed ahora...Abriré para ti una puerta impor- tante 3 . Escúchame ahora y escribe enMi Nombre: Yo os digo que la salvación llegará a los aban- donados y a aquellos que nunca Me han buscado. Los pobres y los miserables, los abandonados y los famélicos 4 necesitan agua y no hay ninguna. Su lengua está reseca de sed, por eso les daré agua con Mi propia 1 Muchas personas en diferentes países fueron testigos de esto. Vieron mi cara muy luminosa, como de porcelana, como si irradiara luz desde el interior, y como si fuera la cara de una chica joven. 2 Por medio de purificaciones y pruebas. 3 No me dijo qué puerta. Pero más tarde lo comprendí. Algunos días después, el P. O’ Carroll consiguió, a pesar de todos los obstáculos, tener una entrevista privada con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. 4 Jesús estaba hablando en metáforas. Se refiere a los no- conversos, las ovejas descarriadas y los no instruidos espi- ritualmente. Cuaderno 74 Mano. ¿No has notado cómo estoy reunien- do a los miserables? ¿A los moribundos? Llamaré a los pecadores y a todos aque- llos a quienes vuestros sacerdotes 5 ejecutan diariamente con sus duras palabras. Trans- formaré su tristeza en alegría, y cuando pre- gunten: “¿Qué hay de nosotros? ¿Podemos heredar también Tu Reino? ¿Podemos real- mente ser salvados?”, les responderé: “He oído vuestra plegaria, os salvaré también a vosotros, por vuestra misma miseria voy a salvaros. Yo he venido para los enfermos, para los pobres, ¿no has oído esto antes, hijo Mío?” No son a los que Me llaman: “Señor, Señor”, y no hacen Mi Voluntad, a los que escucharé. No es a aquellos que os hablan diariamente de vuestros fundamentos, pero que no tienen ninguno ellos mismos, a los que escucharé. ¡Ay de vosotros, los que sois ricos! Estáis recibiendo ahora vuestros ho- nores, pero el día de vuestro entierro seréis despojados de Mi Reino, y vuestro nombre borrado del Libro de laVida... Y tú, hija, no dejes que tu alma revolotee por otro lado que no sea en Mi Corazón. No temas proclamar Mi Llamada Mise- ricordiosa, ¡honra aMi Espíritu!Yo aumenta- ré en ti, siempre que estés preparada a dismi- nuirte, pasando desapercibida. Mis Obras en ti glorificaránMi Nombre. ¿Nosotros? IC. 14 de octubre de 1994 (Habla San Miguel:) Vassula-de-la-Pasión-de-Cristo,Yo, SanMi- guel Arcángel te saludo y te bendigo. ¿Recuerdas cómo Dios te llamó para vivir unaVerdaderaVida enÉl?Hasta el día de hoy, el solo recuerdo de tu resurrección espiritual Me conmueve hasta las lágrimas... En otro tiempo estabas en guerra contra Dios porque 5 Algunos de los recientemente convertidos por “LaVerda- deraVida en Dios” en Grecia, que van por primera vez en su vida a confesarse de todo corazón, y están ansiosos de volver a la Iglesia, sedientos de Dios, son condenados con duras palabras por el confesor, si le hablan de los Mensa- jes, y a veces les amenaza con la excomunión.

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