La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 74 y que se haga Tu Voluntad. Amén.” ¿Estás dispuesta a seguir trabajando para Mí? Seguiré trabajando para Dios, si es Su Vo- luntad que lo haga. Es MiVoluntad. Entonces, continuaré trabajando, ¡pero no olvides mi incapacidad! Apóyate enteramente en Mí, tu Jesús. Sé lo impotente que eres. Quería tener sólo una simple niña que estuviera obligada a depen- der enteramente de Mí. ¿Jesús? Yo Soy. ¿Ha terminado Tu mensaje de Getsemaní? No. Lo continuaré. Mis hijos tienen que ser reanimados y hay que mostrarles que estoy en medio de ellos con Mi Mensaje, que he bendecido. Ellos Me verán y Me sentirán. Muchos volverán aMí, que tanto suspiro por Mis bienamados. Jesús, ¿cómo puedo yo hacer algo? Vassula, ¿acaso no ayudará un padre a su hijo a cruzar la calle cuando necesite su auxilio? Así te ayudaré Yo hasta el fin. No sé si hago bien distribuyendo Tu Mensa- je. ¿Estoy cometiendo un error? No, estás dandoMi Pan comoYo te lo di a ti. ¡Mi Pan debe darse gratuitamente! 17 de mayo de 1987 (Leí la oración de San Miguel Arcángel.) Lee la siguiente oración. (Leí el “Acordaos” de San Bernardo a San- ta María, preocupada por cierta cosa: cuando mis amigos leyeron los mensajes y empezaron a pensar de nuevo en Dios, unos regresaron a Él, otros se sintieron felices al llenarse de esperanza. Desafortunadamen- te, lo que ocurría a veces, cuando en su en- tusiasmo hablaban de ello a un amigo sa- cerdote, era que éste les advertía que no creyeran que se trataba de Dios. De hecho, yo misma me di cuenta de que, de los cuatro sacerdotes que conocen aquí estos escritos, dos me desanimaron y dos me animaron. Me hubiera gustado, sin embar- go, que aquellos que me desanimaron y des- animaron a otros, hubieran tomado esa de- cisión después de haberlos leído de cabo a rabo. Luego, si seguían creyendo que no tenían valor, deberían decirme por qué y explicármelo. ¡Cómo se puede dar una opi- nión sin justificarla y sin comentarla con- migo ni una vez!) Llena tuCorazónde laLlama deDios.Te amo. Madre querida, temo que el Mensaje de Dios pueda ser pisoteado por personas que ni siquiera lo siguen ni lo leen. No temas, hijita. ¡Estoy angustiada! Lo sé. Vassula, ¿reconocerás las Obras de Jesús? Sí. Vassula, he orado por ti, “agapi mou”, ten paciencia. Apóyate en Jesús. (Imploré a Jesús.) Cuaderno 11

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=