La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 73 ante la quietud de la Santidad, de la traición a tu Dios; has sido testigo de Mí. La hora había llegado, las Escrituras tenían que cumplirse. Hija, sé que muchas almas creen en Mí como si yo no fuese más que un mito, creen que sólo he existido en el pasado. Para mu- chos, no soy más que una sombra pasajera, eclipsada ahora por el tiempo y la evolución. Muy pocos se dan cuenta de que existí en- carnado sobre la tierra y existo ahora entre vosotros. Yo Soy Todo lo que fue y lo que será. Conozco sus miedos, conozco sus angus- tias, conozco sus debilidades: ¿No he sido Yo testigo de todas esas fragilidades en Getsemaní? Hija, cuando elAmor oraba en Getsemaní, miles de diablos temblaron; los demonios, aterrados, huyeron. Había llegado la hora: el Amor glorificaba alAmor. Oh, Getsemaní, testigo del Traicionado, testigo del Abandonado: levántate, testigo, y da testimonio. Hija Mía, Judas Me traicio- nó, pero, ¡cuántos más, como Judas, Me trai- cionan todavía! En aquel mismo instante, supe que su beso se propagaría entre mu- chos y que, durante futuras generaciones, esemismo besoMe sería dado una y otra vez, renovandoMi dolor, lacerandoMi Corazón. Vassula, ven, déjame consolarme, déjame descansar en tu corazón. (Al día siguiente:) Vassula, ¿quieres escribir? Sí, Jesús, si ese es Tu deseo. Ámame, hija, enMis tormentos deGetsemaní. Fui engañado por uno de los Míos, uno de Mis bienamados... Y hoy recibo aún ultrajes que Me recuerdan Mis agonías del pasado: Mi Corazón se hinchaba y se llenaba de amargura. (De repente sentí dificultades y me faltó con- fianza para continuar.) ¿Jesús? Yo soy. Pequeña, escribe. El sudor de Mi Agonía brotaba de Mí como gruesas gotas de san- gre. (De pronto me acordé del momento en que el espíritu maligno casi me hizo caer y sentí vergüenza...) La debilidad Me atrae, porque puedo darte Mi Fuerza. Ven, apórtame tu amor; apóyate en Mí. (Me apoyé en Él.) ¡Sí! (Jesús estaba contento.) Toma, come de Mí, llena tu corazón de Mi Corazón. Ámame, piensa enMí, sé Mía, en- teramenteMía.Adórame, y sólo aMí.Te lla- mo para que Me recibas, sí, en la pequeña hostia blanca...Ven y bébeme. ¡Purifícate! Te amo y Me ocuparé de que Me recibas. ¡No Me niegues nunca! Deséame, y sólo a Mí. Te estaré esperando en el Sagrario. Me verás como te he enseñado: con los ojos de tu alma. Jesús, es culpa mía haberte interrumpido. ¿Quieres continuar? Sí, quiero. Escúchame: La tierra absorbió esas gotas. Pero hoy la tierra, más árida que nun- ca, necesita riego, desea paz y está sedienta de amor. (De repente Jesús se detuvo.) No Me aflijas. ¿Quieres orar de nuevo Con- migo? Ámame,Vassula.Vamos: “Oh Padre, cumple lo que deba ser cumplido. Que Tus palabras penetren, bendigan y purifiquen los corazones de Tus hijos. Padre, haz lo que Tu Corazón desee Cuaderno 11

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