La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 729 20 de junio de 1994 (Antes del encuentro – Toronto, Canadá) ¿Señor? Yo Soy, estate en paz.Yo , Jesús, te amo. Re- cuerda siempre esto. Señor, dirige mis pasos como me lo has prometido. Estoy dispuesta a ir a servirte, Majestad. Que Tu Palabra esté en mi boca. Tú eres la alegría de mi corazón. Si estás lejos de mí, no soy nada, y me veo paralizada. Con todo mi corazón Te suplico que me ayudes ahora. Bendita deMiAlma, ¡qué no haríaYopor ti...! Que así sea, Mi pequeña compañera. Mi Es- píritu estará sobre ti, no sólo porque lo has pedido, sino también porqueMi Nombre será glorificado a través de tu boca. Mis Enseñan- zas abrirán una ancha vía para que muchos puedan caminar por ella. Yo soy tu mejorAmigo y te ayudaré siem- pre. 21 de junio de 1994 (Toronto) Mi Señor y mi Pastor, por Tu bondad, multiplica Tus nobles viñas, haz que haya más trabajadores en ellas para proclamar Tu Real Autoridad. ¡Entonces cada nación verá Tu Gloria! Paz, hijitaMía. Cuando estos cielos se enrollen como un pergamino 1 , y la tierra se haya consumido, 1 Como en mi visión. ΙΧθΥΣ Cuaderno 72 verán Mi Gloria.Todos los que queden con- templarán a tu Rey. Vuestros ojos verán Mi Soberanía. No cesaré de llamar a Mis hijos hasta que Yo restaure Jerusalén. (Más tarde:) ¿Señor? Yo Soy. Paz, HijitaMía.Yahveh está contigo y te bendigo. Tenme encerrado en tu corazón.Ven, hijita Mía, tu carrera no se ha terminado y, aunque a veces tuAbba te ponga a prueba 2 , no estás nunca sola. Sé paciente yYo continuaré ins- truyéndote y dándote Mis directrices, por- que estoy decidido a revivir a Mis hijos y sacarlos de su letargo. Tomaré en cuenta su atrofia y seré caritativo con ellos. El Amén está a vuestras mismas puertas. La Salvación está al alcance de la mano.Va - mos. 22 de junio de 1994 ¿Dios mío? Yo Soy. La paz esté contigo. Que sepas que lo que te he dado como co- metido está por encima de tus fuerzas nor- males, pero no olvides queYo soy tu Fuerza. SinMí, nunca podrías arreglártelas... ¡Mira! He difundido Mi Mensaje en cada nación. Di una orden en el Cielo yMi palabra brilló sobre la tierra. Dime ¿por mandato de quién fuiste resucitada? Y ¿quién se ha resis- tido al poder de Mi mandato?Te he resucita- do para que seas Mi testigo y, por medio de tu boca, sanar los corazones rotos, resucitar a los muertos y ser una amenaza paraMi ene- 2 Haciendo que no sienta Su Presencia. ΙΧθΥΣ
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