La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 728 plantando viña tras viña. ¡Qué bienaventurados son los que Tú visitas e invitas a caminar Contigo en Tus atrios Celestiales! Padre, nuestras faltas nos abruman, y nuestros corazones están cargados de pecado. Sin embargo, por Tu Misericordia, borras toda maldad. ¿Hay alguien, hoy, que Te recuerde? ¿Hay alguien que Te dedique un pensamiento? ¿Hay alguien que Te consuele? ¿Hija?RecibeMi Paz. Mira, Yo no condeno a nadie, flor. Escú- chame:tráeme de vuelta aMis hijos. ¡Aplaca Mi indignación contra ellos! Ofréceme eso como un regalo en el día del Padre. Recuér- dales hija, como lo has hecho hoy, que Yo soy su primer Padre, su compañero y mejor amigo, el Íntegro, que los cuida y los ama.Yo soy su Santo Compañero. Di a Mis hijos a quién deben vincularse en íntima amistad y cómo depositar su confianza en Mí. Escúchame: Por amor a Mí, sé constante en tus oraciones. Estás atada por los votos que hiciste tan generosamente, votos de fi- delidad a tu Padre.Yo soyYahveh y estás li- gada a Mí por vínculos de amor. ¡Ah, hija! Satisface la sed de tu Padre por sus hijos, ofreciéndote lealmente como sacrificio. Permíteme que haga uso de ti para hablar a sus corazones y avivar su amor. Mi suspiro no es un secreto para ti; el suspiro de tu Pa- dre no es un secreto para ti, hijitaMía. Sé sua- ve al trasmitirMi Mensaje.Yo Soy está siem- pre contigo. No tengas miedo. Cuanto más avances, más debes rebajarte. Ten valor, al final os renovaré a todos en MiAmor. Cuaderno 72 Padre, admito que somos duros de corazón y, ¡ay!, estamos tan distantes de Tu Amoroso Corazón... No podemos decir que no hemos oído hablar de la grandeza de Tu Amor, pero nuestros oídos no han estado atentos y Te hemos ignorado... Nos hemos rebelado contra Ti... Padre, estamos llenos de miseria y somos campeones en cuanto a maldad. Los murmullos de nuestros corazones son venenosos, y nuestra alma es como la noche. ¡Oh Padre! Admito que hemos convertido Tu Casa en una guarida de lagartos y arañas, y sin embargo, Tu Mano derecha no se ha escondido, ¡nos has colmado de cosas buenas! Padre, en nuestro inmenso orgullo, hemos traicionado Tu Imagen, hemos cometido un doble crimen: deslealtad y división. Dejamos de dar agua a los sedientos, dejamos de dar pan a los hambrientos. El rencor es el pan nuestro de cada día, provocando así que tiemblen los pilares del Cielo... Nos hemos vuelto todos como hojas marchitas a causa de nuestra división. ¿Podemos decir: “Hemos estado invocando Tu Nombre a una sola voz”? No obstante, Padre, Tus Labios, húmedos de bondad, nunca cesan de llamarnos con bendiciones. Tus Ojos se dirigen hacia Tus criaturas con piedad. Tu Majestad visita la tierra,

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=