La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 72 espíritu maligno el que tiraba de mí. Qué extraño sentimiento tuve cuando el espíritu maligno soltó su garra sobre mí al oír las palabras, “Padre amadísimo, aleja al espí- ritu maligno que ahora me está tentando”. Jesús había puesto tanta fuerza en mi mano que la sentí muy pesada. Sentí a la vez que Su enorme fuerza, como la de un poderosí- simo gigante, me sostenía. Después de la oración, tuve la sensación de despertarme de un sueño.) Acércate más a Mí, santifícate. Te amo y te sostendré en tus caídas, no dejaré que te pierdas. Una flor necesita ser regada y fertili- zada para mantener su belleza.Yo soy tu Fiel Guardián.Te amo. Yo también Te amo. (Jesús había visto al espíritu maligno que tiraba de mí. Yo no me daba cuenta. Mien- tras tiraba de mí, me sentía atontada. Jesús reaccionó rápidamente para socorrerme. Sólo cuando el espíritu maligno me soltó, comprendí que había estado a punto de caer. ¡No me lo puedo creer!) 16 de mayo de 1987 (Ayer noche, volviendo de una cena, subí la escalera y volví a sentir un fuerte y pene- trante olor a incienso. Lo entendí.) Vassula, cuando sientes el olor a incienso, soy Yo, Jesucristo. Deseo que sientas Mi Presencia. Vassula, te amo con locura y por encima de toda medida. ¡Ay! EsteAmor que rebosa de Mi Corazón, esta ardiente Llama deAmor que Me está abrasando es tan poco comprendida, tan pocos vienen a extraer de Ella... tan pocos... Jesús, muchas personas no saben cómo aproximarse a Ti. Estoy segurísima de ello. Pueden venir y hablarme, que Yo las oigo. Puedo disfrutar de cualquier conversación durante horas. Me causa tanta alegría que Me cuenten entre sus amigos... Ayer por la noche, un hombre me dijo que todas las mujeres desean ser María Magda- lena. ”Lo”, no todas. Bueno, entonces probablemente lo desean aquellas que Te aman. Yo quiero que lo deseen. Jesús, creo que debemos irnos corriendo. ¿Adónde? Abajo, a comprobar el horno 1 . Ven pues, vamos. Jesús, antes de que Te aproximaras sólo había oído hablar de Ti como un mito, y nunca me di cuenta de lo REAL que eres; estabas tan lejos a mis ojos... ¡Un relato en un libro! Lo sé,Vassula, lo sé. Para muchos sigo sien- do un mito. Me hallarás en Getsemaní la próxima vez que nos encontremos. Te revelaré Mis an- gustias, Mis sufrimientos y Mis miedos de aquella noche.Ven, permíteme descansar en ti, hija. (Al día siguiente:) ¡Ven! Encuéntrame donde te dije. ¡Oh Getsemaní! ¡Qué has de revelar sino miedos, angustias, traiciones y abandonos! Getsemaní, has agotado la valentía de los hombres. Has retenido en tu aire inmóvil Mis angustias, para toda la eternidad. Getsemaní, ¿qué tienes tú que declarar que no haya sido declarado? Has sido testigo, 1 Había olvidado que el horno estaba encendido. Cuaderno 11
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