La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 710 10 de marzo de 1994 Compláceme y escribe estas palabras paraMí: “¡Jesús, ven, Viviente, ven! ¡Oh Emmanuel, perdóname! Toma mi debilidad enTu Fortaleza, lleva mi sequía a TuManantial, toma mi alma en Tus Manos. Fuente Perpetua deAmor, consume cada fibra de mi corazón para amar, alabar y proclamar TuNombre sublime. Haz que mi espíritu tenga sed de mi Creador, para que este polvo, del que diste forma a Tu hija, se transforme en una viva llama de amor, porque Tú tienes poder sobre la vida y la muerte. Tu mirada tiene el poder de fundir el hierro. Tu celosoAmor, el de hacer que mi vida sea considerada por los sabios como locura. Así, pues, saca Tu flecha de nuevo y dispara sobre Tu blanco preferido.” ¡Sí!Yo no soy despiadado, sino siempre com- pasivo y cariñoso. Levantaré Mi arco, por supuesto, y apuntaré Mis flechas a Mi blan- copreferido. ¿De qué otromodo ibaYo a dejar una prueba de Mi paso? Toma Mi Mano Poderosa y te ayudaré a glorificarme, pero para poder hacerlo necesito de nuevo tu con- sentimiento... 1 . Necesito tu abandono, tu voluntad, tu corazón y tu ‘sí’ incondicional. Una vez que tenga tu consentimiento, enton- ces MiVoluntad se hará en ti... y túMe glori- ficarás. Paz a ti, hijita Mía. Te amo, Vassula Mía. Ámame también como Yo te amo, para que pueda decir un día: “Nadie en tu generación Me ha amado como Me has amado tú...” Ven,Yo soy tu Maestro y tú aprenderás Mis reglas deMí. IC. 21 de marzo de 1994 ¿Señor? Yo Soy, ¡Estoy delante de ti! La Sabiduría te instruirá a ti y a todos los que lean 2 . Vassula! Luchas y te esfuerzas por com- prender algo invisible 3 , ¡eres más frágil de lo que nunca pensé que fueras! Señor mío, Majestad, ¿es eso 4 negativo? ¡Estoy impresionado de tu asombrosa debi- lidad!... pero Me agradas...Al menos los vi- vos saben que morirán, mientras que los muertos no saben nada, nada en absoluto... 5 y se verterán lágrimas sólo por esos muer- tos, porque han dejado la Luz atrás para en- trar en una oscuridad infinita.... Vassula, te he estado observando estos días.... Has estado huyendo de Mí... Te he estado estudiando, criatura. Preguntarte si Te he fallado en algo sería muy presuntuoso por mi parte, creo. Te he dado el don de percepción y estoy contento de que lo utilices. Por eso te de- muestro paciencia...Ven, Mi Propia semilla, di a Mi pueblo que la charla vacía y la pala- brería ineficaz en sus oraciones Me son inútiles si no las dicen de corazón... ¡Preferiría mucho más que se volvieran a Mí y Me dijeran unas pocas palabras de co- razón, con amor, que todos sus balbuceos in- terminables, al aire! ¡Yo no quiero un culto de labios afuera, sin valor! ¿Cuántas veces más tengo que decirles estas cosas? ¿Y cuánto 1 La renovación de los votos. 2 Es decir, todos los que lean los mensajes. 3 La manera en que Dios ‘contacta’ conmigo. 4 Lo que acababa de decirme. 5 Cuando Jesús dijo estas palabras, parecía hablarse a sí mismo, mirando hacia otro lado. Cuaderno 70 ΙΧθΥΣ

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