La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 705 al Enemigo 1 ocupar su puesto donde no de- bería estar, o sea, enMi Santuario, Mi Mora- da 2 , cuando veáis a este Rebelde, preten- diendo ser mucho más grande que todo aquello que los hombres llaman “dios”, mu- cho más grande que cualquier cosa que sea adorada, que se entroniza enMi Santuario 3 y pretende que él es Dios, sabed que esto era una señal precursora dada antes de la Señal del Hijo del Hombre que está apareciendo ahora en el cielo para salvaros. Levantad vuestras cabezas y mirad al cie- lo buscandoMi Maná celestial. Permaneced en pie, mantened altas vuestras cabezas, por- que vuestra liberación está al alcance de la mano. ¿Cómo es posible que tantos de voso- tros no podáis percibir Mi Espíritu Santo? Las profundidades y la tierra tiemblan conMi visitación, así pues no digáis más que no se hace justicia, y que elArca de laAlianza 4 está lejos. El Arca de laAlianza está justo sobre vosotros, en el firmamento, para que seáis testigos de Mi Gloria. Si coméisMi Maná, reviviréis. Renaceréis de nuevo. Así que no busquéis otras seña- les. ¿No habéis oído que es el Espíritu el que da la vida? Si algunos de vosotros no creéis, es porque no habéis comido este Maná. Sí, es Mi Espíritu Santo el que os puede dar una nítida comprensión de Mis misterios. Este alimento celestial es el alimento de los pobres, y no se compra con dinero 5 . Santificaos y purificaos para entrar en el Jardín, que es Mi Reino. Os estoy dando hoy esa Señal de Mi Espíritu Santo en el cie- lo, que llena el mundo entero y hace nuevas todas las cosas, desplegando Su fuerza de un extremo al otro de la tierra y, sin embar- go, muchos de vosotros desafiáis Mi Mise- ricordia y os aventuráis decir: “¿Dónde es- tán las señales de Dios? No hay ninguna Señal del Hijo del Hombre que aparezca en el cielo para probarnos que la Soberanía está a nuestras puertas”, ¡y acecháis a los ungidos-de-Mi-Espíritu, porque os moles- tan y se oponen a vuestra manera de pen- sar! ¡Sí! Su sola vista os desmoraliza. ¡Ah ... y las raíces de vuestra comprensión se es- tán descomponiendo...! Os lo digo: los ungidos-de-Mi-Espíritu pueden pareceros frágiles, pero están bien enraizados en Mí.Apenas han crecido, pero están injertados en Mí. Y como un límpido espejo, los muevo de un sitio a otro para ha- cer brillar Mis Palabras en todas partes y, en cualquier lugar donde se encuentren,Yo Es- toy.Y ellos continuarán haciendo brillar Mis Palabras en todos vosotros, para llevaros a Mi Reino. Continuarán revelándoos Mi Po- der aunque vosotros los tratéis duramente. Soportarán insultos y calumnias humilde- mente, para salvaros. No abrirán su boca para contradeciros a la vista de todas las nacio- nes, sino que serán como ángeles, cuyos pies traen buenas noticias. Continuarán hacien- do brillar Mis Palabras como límpidos espe- jos, proclamando la Salvación, y siendo he- raldos de la Paz y el Amor Y aunque serán despreciados y rechazados por muchos, so- portarán sus sufrimientos con dignidad. Le- vantad los ojos al cielo y discernidMi Señal. Vengo a restaurar Mi Casa. Vengo a reno- varte, generación. Os estoy revelando Mi Santo Rostro a todos, para salvaros. ¡Oh, venid! A vosotros, los que todavía vaciláis, os digo: desde el principio nunca os he ha- blado veladamente, y estas cosas han esta- do sucediendo todo el tiempo Yo siempre he estado presente. 1 El Anticristo. Actualmente hay muchos anticristos, por- que tienen como guía al espíritu de Rebelión, que se ha instalado en lo más profundo de su alma, allí donde debe- ría habitar Dios. 2 Morada: el alma. 3 Alusión a Dn 11,31;8,11; 12,11 y Mt 24,15. Como he dicho antes, Jesús nos dice que hoy ya están aquí esos signos: muchos anticristos. Sin embargo, esta profecía del Perpetuo Sacrificio abolido llegará concretamente: cuando laApostasía y la rebelión estén generalizadas, entoncesel Anticristo, que ya está entre nosotros, aparecerá abierta- mente. –“¡SíVassula!” (Jesús aprobaba lo que había expli- cado por escrito). 4 Hb 9,4. El Arca de la Alianza contenía un tarro. Dentro del tarro se guardaba el maná que cayó del cielo para ali- mentar a Moisés y a los judíos mientras cruzaban el desier- to. Jesús hace alusión a ese maná para hablar de Su Espí- ritu Santo, como Maná Celestial. 5 Los ricos de espíritu no pueden recibir el Reino de Dios. Alusión a la bienaventuranza: bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Cuaderno 70

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