La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 696 vivar vuestra fe y para recordaros las cosas celestiales. Os he estado llamando continua- mente a la Paz, y difundiendo mensajes para laUnidad y laReconciliación entre hermanos. He venido del Cielo con profunda pena y con lágrimas, para haceros saber lo distantes que estáis de Dios. He venido a todos vosotros para pediros que os reconciliéis con Dios y unos con otros, y para que no hagáis más distinciones entre vosotros, “pues todo el que invoque el Nombre del Señor se salva- rá” 1 . Nunca le he fallado a nadie. He venido en términos de paz, incluso a los más sencillos de vosotros, para proclamar la Paz de Dios y suplicar a esta generación que levante sus ojos y busque a Dios y Le ofrez- ca sacrificios. He venido en vuestros días, en los que tantos de vosotros estabais aparta- dos de la vida de Dios. He venido a recor- daros a todos que un verdadero apóstol de Dios es aquel que hace laVoluntad de Dios: Amar es hacer laVoluntad de Dios. Vassula, he sido enviada por Dios para sanar a muchos de vosotros, peroMis llamadas no han sido honradas, ni valoradas. He sido enviada por elAltísimo para reuniros en gran- des multitudes y enseñaros que el amor es la esencia de toda la Ley. Hija Mía, Mi Alma está triste porque las bendiciones del Cielo están siendo despre- ciadas hasta hoy. Sin reconocer la rectitud y la esencia del Mensaje que viene de Dios, hoy día los hombres están intentando pro- mover sus propias ideas. Así, la Palabra ha sido hábilmente apartada y Mis Pasos es- condidos por manos humanas, por temor a los labios del mundo. Si tan solo hubieran puesto su esperanza en Mí y confiado en Mí... ¡cuántomás se hubieran beneficiado de la conversión de aquellos a quienes siguen rechazando!... Trabaja, pequeña, para el Se- ñor, y permítele que grabe en ti todo Su Plan. Están llegando los días en que el Señor hará todas estas preguntas a cada uno de voso- tros: “¿Has amado a tu prójimo como a ti mis- mo? ¿Es posible que aún no hayas compren- dido la Voluntad de Dios? ¿Hiciste todo lo que podías para mantener la paz? Cuando tu enemigo tuvo hambre, ¿le ofreciste comer de tu mesa? Cuando estuvo sediento, ¿le diste de beber? ¿Cómo es que lo que das, lo das sin amor?”. Os he pedido oraciones. Muchos de vo- sotros oráis, pero sin amor. Muchos de vo- sotros ayunáis, pero sin amor. Tantísimos de vosotros habláis de Mis Mensajes, pero po- quísimos los siguen, porque falta el amor en vuestros corazones. Hacéis profundas reve- rencias y seguís la letra de la Ley, pero no comprendéis el espíritu de la Ley. Muchos de vosotros habláis de la uni- dad, pero sois los primeros en condenar a quienes la practican, porque no tenéis amor. Si practicáis todo lo que os he estado pi- diendo, sin amor, seguís estando en la oscu- ridad. Seguís estando a favor de la guerra y no de la Paz. Creéis que lo sabéis todo, pero en realidad no sabéis nada. Cuando he lla- mado pidiendo reconciliación, puesto que todos sois parte los unos de los otros, no se me ha escuchado. Aún hoy clamo a todos vosotros: ¡VividMis Mensajes! Renovaos en Dios, en SuAmor, y aprended a amaros los unos a los otros. ¡Sedbuenos y santos! No os engañéis a vosotros mismos, hijitos, persiguiendo deseos ilusorios. AMAR es vivir en laVerdad. ¿No habéis leí- do que “si das todo lo que posees, pieza a pieza, y si dejas incluso que tomen tu cuerpo para quemarlo, pero no tienes amor, no te servirá absolutamente de nada”? ¿No habéis comprendido que si uno solo de vosotros está herido, todas las partes del Cuerpo de Cristo están heridas y sufren? Si herís a vues- tro prójimo, herís el Cuerpo de Cristo, no a vuestro prójimo. ¿Podéis decir: “Vine a Dios con reverencia, sinceridad y amor” 1 Rm 10,12-13. Cuaderno 69

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