La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 694 Acércate aMí, alma queridísima, y verteré sobre ti incontables tesoros de Mi Sagrado Corazón. Sólo para ti los he guardado, para hacer que tu alma se vuelva bella como en primavera, y convertirla en una torre de marfil, un Cielo sólo para Mí. ¿No te has dado cuenta de cómo te he injertado en Mí? Déjame escuchar tu voz de nuevo...” Qué Espléndido eres, Tú el Ungido, el Cordero Sacrificial de Dios, rodeado de Tus ángeles y todos los santos. Irresistible, Reflejo del Padre, Luz tres veces santa, Uno en Tres, Tres en Una Sola Luz, más Brillante que mil soles, ¿cómo he sido considerada digna de ver al Hijo y, en el Hijo, al Padre? “¿No has oído, palomaMía, que los humildes se alegrarán en Mí, y que los más pobres exultarán enMi Presencia? ¿No te has dado cuenta de la debilidad que tengo por los miserables, y de cómo Me complazco en instruir a los pobres?” ¡Diosmío, Diosmío! ¿Quién es ésa que se eleva como la aurora, reluciendo en la penumbra como la estrella de la mañana? ¿Quién es ésa, más bella que la luna, adornada del sol y con una Puerta abierta, totalmente, en Su Corazón? “Es la Reina del Cielo. Es Mi Madre y Tu Madre, la más hermosa de las mujeres, bella como el Cielo, radiante comoMi Gloria, única en Su Perfección, la Delicia deMiAlma. Es la Mujer con las doce estrellas sobre Su Cabeza, como corona, elVaso deMi Gloria, un Reflejo deMi Luz Eterna. EsAquella cuya Presencia en MisAtrios brilla más que todas las constelaciones juntas. Es elVaso de la LuzVerdadera, de la Palabra hecha carne, y que vivió entre vosotros. Es laGracia en laGracia y el más Dulce Cántico de los salmistas. Es el Tema deMiAlegría, Mi Honor yMi Orgullo, Es la Puerta del Cielo, Aquella que muestra a Sus hijos cómo entrar enMi Reino. Es Mi Obra Maestra, es la Consoladora de vuestro Consolador, la Corredentora de vuestro Redentor, la Esposa de Mi Espíritu Santo. “Hija, no descansaré hasta que te lleve, a ti también, a Casa de Mi Madre, a la Habitación deAquella que Me concibió, para revelarte también a ti Su Belleza. Entonces, todos los misterios que te parecían un pozo de enigmas, repentinamente, como el fulgor del rayo, se te revelarán también a ti, amada Mía, y comprenderás por qué la Mujer vestida del Sol desciende ahora de Mis Atrios, a todos vosotros, en un momento tan oscuro. Que tus ojos, paloma Mía, estén fijos al frente, que tu mirada se dirija recta, delante de ti. “Por la Senda que pisé, volveré, amor Mío. Vendré a cuidarYoMismo de MiViña. Emmanuel estará con vosotros.” (Fin) Cuaderno 68

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