La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 693 ¿No sabes cantar? Entonces déjame que es- criba contigo la letra de una canción. Des- pués, aunque sólo la leas de corazón, su en- tonación se convertirá en una melodía para Mis Oídos. Escribe: “¡Emmanuel, ven, venAmadoMío, ven a reanimar mi alma, ven a dotar mi alma de vida! Oh,Amadísimo del Padre, he abierto la puerta de mi corazón. ¿Tendré que esperar mucho hasta que entres en mis habitaciones? Tu mero paso por mi corazón dejará tras de sí una estela de la fragancia más delicada de Tu perfume, porqueTuAmor remediará mi alma lamentable. Espíritu deAmor, concédeme tan sólo mi parte deTuAmor. ¡VenEmmanuel, ven Perfectísimomío, Ven a arrebatar mi alma, o el desamparo se apoderará de mi miserable corazón! OhAmadísimo del Padre, ¡qué hermoso eres! Hijo delAltísimo, ¿quién es comoTú? Ven a llevarme porTus Huellas, tomaremos juntos el camino, seguiremos las señales dejadas por la Mano de Tu Padre, que conducen a Su Jardín de Delicias. Nosotros,Amado mío, con un solo corazón y una sola mente seguiremos la senda dulcemente perfumada que Tu Padre ha dispuesto para mí. Para animarme, Él ha cubierto mi senda de zafiros. Para darme confianza, ha firmado Su Santo Nombre con óleo, por todas partes, sobre mí. Oh,Amadísimo del Padre, Tú, cuyas Manos siguen destilando Mirra pura, desde Tu Resurrección, ven a arrebatar mi alma con una sola de Tus miradas, suficiente para que mi alma se mantenga tranquila y sosegada, suficiente para que mis ojos se alegren con Tu Presencia. Aliento de mi jardín, Fuente de mi alma, Manantial deAmor Sublime, a la vez adorable y Santo, de quien procede toda fecundidad, derrama Tu Espíritu sobre toda la humanidad, despliegaTu GranAmor en el Cielo y en la tierra. Oh,Amadísimo del Padre, eres totalmente Bello, ¿a qué puedo compararte,Vida mía? A una columna de humo de incienso, a un rayo de Luz resplandeciente, a un efluvio de mirra pura. Tu Presencia, Señor, se yergue majestuosamente ante mí, y –¡ah!– como si yo misma fuera una reina, Túme alzas para abrazar mi alma, susurrando delicadamente TuAmor enmi oído. “Paloma Mía, estoy loco de amor por ti. Vengo del Cielomás alto. Para visitarte, he dejado de lado Mi Corona y he descendido de Mi Trono. NoMe demoraré, sólo un poco más, muy poco más, y el interdicto será levantado. Os renovaré y os devolveré vuestra divinidad. “Amada Mía, te daré gratuitamente agua del pozo de laVida, a ti, que estás sedienta de MiAmor. Tu Rey no se tomará descanso alguno, amada deMiAlma, hasta que Le permitas sellar en tu corazón Su Beso Divino, un Beso de Su Boca 1 . ¿No te has fijado en cómo se oscurece el sol cada vez que dudas de MiAmor? 1 Cantar de los Cantares 1,1. Cuaderno 68
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