La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 692 Enseñaré a los miserables y a los pobres que su Padre del Cielo es su Guardián, un Dios salvador. Les recordaré que ellos tam- bién tienen rango de hijos Suyos, y pueden llamarle: “Padremío”. Ysi preguntan: “¿Dón- de se encuentra el Entendimiento?”, les diré: “El Entendimiento, hijo Mío, es evitar toda maldad”. “¿Yqué hay de nuestramiseria, qué harás para abrir nuestros ojos?”, exclamarán. “¿Los miserables? Les salvaré mediante de su misma miseria, y usaré la aflicción para abrirles los ojos”. Entonces, los corazones de esos miserables se derretirán y Me pedirán que Me cuide de ellos como tú Me lo has pedido, hija. Luego, de todos esos miserables haré un pueblo poderoso con lamajestad deMi Nom- bre. Y cuando sean reprendidos y pregun- tados por los apóstatas: “¿Por qué os ale- gráis a voces? ¡Cómo os atrevéis a proclamar la Palabra de Dios en Su Santuario, banda de impuros! Yo diré a esos apóstatas: “Si éstos callan, las piedras gritarán más fuerte aún, hasta en- sordecer vuestros oídos. Hoy, este mismo día, os quitoMi Reino y se lo doy a ese resto, puesto que vosotros no entráis en él ni per- mitís entrar a otros que lo desean.Apartir de ahora seré, en el interior de ellos, su Conseje- ro y su Rey.Apartir de ahora los enviaré a las ciudades a proclamar MiAmor y a transmitir a otros laTradición queYoMismo di a Pedro y a Mis discípulos. Puesto que ese resto es- tará injertado enMí, limpiaránMis ciudades y pondrán término a la transgresión.” Yo, Dios, os bendigo por escucharme. El Amor os ama. (Más tarde:) 1 Mi mandato para ti es éste: ámame, escribe Mis Mensajes y ve de nación en nación pro- clamando Mis Palabras, sé Mi Eco. Los que tengan oídos que oigan, los que no quieran oír, que no oigan. Todo lo que emprendas será guiado y ben- decido por Mí, de modo que no temas. Hay poco tiempo, actúa sin dilación: éste es tam- biénMi mandato. El Corazón deMi Hijo está destrozado y no puedo soportar Su tristeza por más tiempo. Vassula, pequeña, Yo, Yahveh, tu Padre amoroso y tuAbba, te ayu- daré en esta batalla. Camina Conmigo. Las palabras que pronuncies no son tus palabras, son Mías. Todo lo que haces por Mi Casa Me glorifica. Permanece en Mí, porque Mis hijos Me ven en ti y a través de ti. Te daré el sostén que necesitas y te reforzaré para que, conMi Poder en ti, puedas pisotear a los enemigos de Mi Casa y así cumplir tu misión, glorifi- cándome. Hijita Mía, vuelve ahora a tus deberes 2 y recuerda, Mi hija y Mi propiedad, que Yo, Dios, tu Padre, estoy contigo y en ti. Yo, Yahveh, te bendigo con todo Mi Corazón. 22 de octubre de 1993 La paz esté contigo. Apóyate en Mí y no temas. Si pones a to- dos los demonios juntos con Satanás, Yo soy aún más fuerte que todos ellos juntos. Queridísima, no dudes jamás de MiAmor Eterno. IC. 11 de noviembre de 1993 La paz esté contigo. ¡Es tu Señor Quien te habla y es para Mi Gloria por lo que Me es- toy revelando a ti 3 y a tu sociedad! Ven, ven y cántame una canción. No sé cantar, Señor. 1 Habla el Padre Eterno. 2 Labores domésticas. 3 Muchas veces, el Señor me hace desaparecer, mostrándo- se Él a la gente, en mi lugar. Cuaderno 68 ΙΧθΥΣ
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=