La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 69 Dios mío, tengo miedo de decepcionarte siéndote infiel. Para empezar, no sé siquie- ra si te he sido fiel alguna vez. Así que, ¿cómo puedo hablar de seguir siendo fiel si no sé si lo he sido nunca? Desde toda la eternidad he sabido que eres débil y miserable, pero te amo. He tomado Mis medidas para que sigas siendo fielmen- te Mía. ¿Imaginabas que Yo no sabía todo eso? Lo sabía todo, y es por eso, precisamen- te, por lo que te escogí. Te dije que tu inefa- ble debilidad y miseria Me atraen. Ven, esta enseñanza restablecerá Mi honra. Me lleno de gozo al pensar cómo va a remediar vues- tras injusticias. Vassula, ¡coróname de palabras cariñosas! ¿Mis palabras, Señor? ¿Qué valor pueden tener para tan Majestuosa Presencia? Toda palabra tierna y cariñosa, aunque ven- ga de ti, se vuelve divina enMi Presencia. Se hace grande a Mis Oídos. No te canses nunca de escribir, Mi peque- ño instrumento. Todo lo que haces viene de Mí;Yo te detengo con Mi Fuerza y te llamo cuando lo deseo. Te amo, ama tú también a tu Señor. (Sentí de nuevo que Su Grandeza me ani- quilaba completamente. Era como si me su- mergiera en el océano más profundo. ¡Un sentimiento maravilloso de querer ser po- seída por Dios y estar contenta de serlo!) 10 de mayo de 1987 Vassula, ¿te acuerdas cuando alimenté a Mi pueblo con el maná? Lo lancé desde el cielo; vino de Mis reservas del cielo. ¿Sabes que fui Yo quien recogió los mares para que Mi pueblo pudiese cruzar hacia el Sinaí? Sí, Señor. Yo soy Omnipotente. Pequeña, soy Aquel que establece esta enseñanza para alimentar a muchos. Vassula, ¡Me he estado comuni- cando contigo todo este tiempo! ¿Lo ves? Dios mío, y aún sigo temiendo que esto sea obra de mi subconsciente... ¡Déjame que te diga inmediatamente que ja- más habrías hecho todo este trabajo tú sola! ¿Crees en los milagros? Sí, creo. Entonces considera esto como unmilagro.Te amo. Te amo, Padre. Cuando la gente me lo pre- gunte, ¿cómo podré explicar cómo Te veo? Siento fuertemente Tu Presencia y no es ima- ginación. Diles que Me ves con los ojos de tu alma. Jesús, a veces creo que Te estoy imaginan- do y quiero apartar los ojos de la visión para convencerme de que no eres Tú… Al hacer eso, Me ofendes, Vassula. Yo te he dado esta gracia 1 . ¡Acepta Mi don, acepta lo que te doy! Señor, a veces, y sobre todo en Bangladesh, con el calor, me siento desfallecida; quisie- ra poder trabajar más. A veces quisiera ser como una ameba, dividida en varios peda- zos. Yo te doy fuerza suficiente para completar Mis Obras. Lucas dijo una vez: “No me can- saré nunca, porque trabajo para el Señor, porque el SeñorMismo esmi fuerza”. Peque- ña, te he conducido como un padre conduci- ría de la mano a su hijo pequeño a la escuela. ¿Aprecias lo que has conseguido Conmigo? Realmente he conseguido mucho. Teniendo en cuenta que nunca practiqué ninguna 1 La de tener visiones intelectuales y también de imágenes. Cuaderno 11
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