La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 686 Envíame donde repudian la visión de la Cruz y rechazan el Sacrificio de Tu Hijo. Envíame a las tumbas para despertar con Tu Palabra a los putrefactos. Envíame a proclamar Tu Fidelidad a los infieles, a gritarles que se arrepientan y a decirles que: ¡El Reino de Dios está al alcance de la mano! Mi fiel servidora,Yo,Yahveh, te bendigo. El Cielo es tu hogar. Sí, date prisa en ser generosa con los pe- cadores, Me glorificará. Que su corazón de roca se haga añicos con Mi Palabra, y Yo lo reemplazaré, dándoles un corazón de carne... Ve y testifica, hijita Mía, y todo irá bien 1 . No le escuches ¡Yo te he resucitado paraMi Glo- ria!Te amo eternamente.Vassula, no te des- animes. Mi Palabra penetrará en los corazo- nes y los revivirá. Yo, Yahveh, continuaré derramando Mis Enseñanzas en ti.Vamos. 18 de septiembre de 1993 (Moscú – Crisis rusa.) ¿Señor? Yo Soy. La Paz esté contigo. Recuerda, Vassula Mía, que soyYo quien dirige. No debes temer, porque tus pasos están guiados por Mí. Sin embargo, sé pru- dente y no descuides mencionar que deben 2 consagrar Rusia a Nuestros Dos Corazones... y elTriunfo llegará.Vendré a ellos para regar con Mi Espíritu sus tierras resecas. Esto no sucederá sin revueltas 3 y sacrificios. Yo, el Señor, te digo que reciboMi Gloria con cada corazón que se arrepiente. Permanece enMí y permíteme cumplir Mis designios en todos vosotros 4 . Os bendigo a cada uno. IC. CUADERNO68 21 de septiembre de 1993 (Moscú) Señor, Te pido, si es posible, que me dictes una Consagración a los Dos Corazones, puesto que me pediste que dijera a los rusos que consagraran su país a Vuestros Dos Co- razones. ¿Lo harás, Señor, para que pueda enviársela? Hijita Mía, no debes titubear 5 Conmigo. Sí, de todo corazón, te daré una. Escribe: “Designado en las profecías de Tu Palabra, oh Señor, sabemos, confiamos y creemos que el Triunfo de Tu Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María se realiza en el próximo futuro. Por lo tanto, venimos humildemente a consagrarnos a nosotros mismos, nuestras familias y nuestro país a Vuestros Dos Sagrados Corazones. Creemos que, al consagraros nuestro país, no levantará la espada nación contra nación ni habrá más preparativos de guerra. Creemos que, al consagrar nuestro país a Vuestros Dos Amorosos Corazones, toda arrogancia y todo orgullo humanos, toda impiedad y dureza de corazón serán borrados, 1 Oí a Satanás gritar: “¡Maldita seas!” 2 Los rusos. 3 Cuatro días más tarde, el día 22, la crisis de Moscú estaba en su punto álgido. 4 El P. O’Carroll, el P. Rolf y yo. 5 Había titubeado en pedírselo. Cuaderno 68

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