La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 676 30 de mayo de 1993 En Ti me refugio. Vivo en paz bajo Tu Luz y todas mis horas de vigilia, Dios mío, medito en Tu Bondad, y todo lo que deseo ahora es habitar cerca de Ti. Si me lamento como un mendigo de vez en cuando, derramando lágrimas ante Ti, es porque tienes a Tu lado una compañera hambrienta y sedienta. Dijiste: “Voy a regar Mi huerto; Me propongo regar Mis macizos de flores”, y así lo has hecho. Dijiste: “Mi Mensaje se extenderá a toda persona y toda nación, como la bruma, cubriendo la tierra”, y así ha sido. ¿Y no he dicho Yo que derramaré enseñan- zas sobre ti, a modo de profecía, abriendo tu boca en Mis Asambleas y predicando ante cada nación? Y así lo has hecho. ¡Acércate a Mí, pues, sin miedo! ¿Acaso no he extendido Mi Mensaje, con Mi Propia Mano, como un terebinto? Mera criatura de carne, ¿por qué dudas entonces? ¡Abre tus labios, dame una respuesta! Es cierto. Señor de Santidad, cualquiera en mi lugar estaría muy encaminado hacia la santidad, si le hubieras mostrado lo que me has mostrado a mí: los Secretos de la Sabi- duría. LaGracia que te he dado es para queYo cum- pla Mi gran Plan sobre la humanidad. Mi Mensaje será como una Lámpara que brilla sobre el candelero, arrojando su luz en la os- curidadde vuestra era, revelandobajoMi Luz, Mi Presencia yMi Belleza, revelando a vues- tro Dios tal como es: Compañero y Príncipe-de-la-Paz. Padre Eterno y Consejero. Ven, continúa hablando palabras de Conoci- miento. SéMi Eco... 1 ¡Ah!, una cosamás, un simple recordatorio:Yo y tú estamos unidos; quienquiera que esté unido aMí, toma el mis- mo camino queYo he tomado: el camino del Calvario. Quienquiera que siga a laVíctima Suprema se convierte en parte de la Víctima; tú eres parte de Mí, un resto de Mi Cuerpo... Ofrece tu vida en expiación y ven Conmigo al valle de la Muerte 2 . Ahí es donde voy a derramar Mi Espíritu, ahí es donde voy a derramar Mi Amor para revivir cada hueso reseco. Tu tra- bajo está en ese valle, Vassula. Me propon- go inundarlo con el Río deVida.Yo, que soy la Resurrección y la Vida, me propongo ha- cer florecer los huesos resecos de ese Valle. Mostraré Mi Compasión yMiAmor, resuci- tando a los muertos de sus tumbas y lleván- dolos de vuelta aMi Casa. YConmigo, enMi Casa, sumesa estará llena. Llenaré hasta des- bordar su copa, y Mi Sagrado Corazón será su Santo Compañero.Yo haré un único Cuer- po de todos esos huesos resecos que ahora yacen desparramados en elValle de laMuer- te. Sí, como en la visión del profeta Ezequiel 3 , Yo te hago la misma pregunta: “¿Pueden vi- vir esos huesos?”. No. No, sin Tu intervención. No, si Tú no in- fundes vida en ellos, Señor mío, puesto que están completamente secos y sin vida. Voy a revivirlos. Yo soy la Resurrección. 1 Pareció como si estuviera acabando Su Mensaje pero, como si recordara algo, dijo: ‘¡ah!’. 2 Jesús se refiere al lugar donde se encuentran los que están espiritualmente muertos. 3 Ez 37,1-10. Cuaderno 67

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