La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 671 pulgar mi frente e hizo varias veces, con rapidez, la señal de la cruz, bendiciéndome). (Esa misma noche:) ¡La paz esté contigo, pequeñita! ¡Ánimo! No tengas miedo. EscuchaMis Palabras: ¿Estás poniendo en duda Mi Fidelidad, Mi Lealtad y Mi Amabilidad? ¿No has oído que no tie- nen medida? Considera lo destrozado que estabaYoMismo durante esos momentos de tu expiación 1 . El incienso y las fragancias apaciguadoras no las recibo mucho en Mi Propio país.Te he utilizado para apaciguarMi Amor celoso, ¡ah!... y para recordarte Mis acontecimientos pasados. Tú eres Mi huésped, ¿no es así? ¿Acaso no trataría un buen anfitrión a sus huéspe- des con generosidad, cuidando de que no les falte nada? Pues bien, Yo estaba resuelto a hacer prosperar tu alma... Pero ahora, a Mi vez, te voy a hacer una pregunta, sólo una: ¿dudaste de Mi Presencia a la entrada de Mi Tumba? 2 ... Contéstame... Sí, un poco, Señor. En verdad te digo que te bendije en la frente, conMi pulgar, más de una vez... 3 ¿Ves lomu- cho que te aguanto? Y lo que te estoy pidien- do es tan poca cosa... 4 Aprende deMí, apren- de deMi Paciencia y deMiTolerancia y date cuenta de todo lo que te soporto. (Justo después de este mensaje, que se me dio hacia lamedianoche, Jesús me pidió que me quedara despierta durante una hora y media para hacerle compañía y para ado- rarle. Yo retuve elAmor y la Lealtad que des- cendieron del Cielo para abrazarme... El Esposo de toda la humanidad Se alegraba de ser amado, prolongando Su visita. Y, en mi miseria, se me garantizó una y otra vez un Amor Fiel y Eterno. 5 ) 20 de mayo de 1993 (Jerusalén) ¡Mi Rey! Yo Soy. Tu Rey te da Su Paz. Ámame... Prueba la amargura de Mis Lá- grimas. Permíteme, amadaMía, que descan- se en tu corazón. ¡Ah! ¡Cómo me gusta ese lugar! Propiedad Mía, consuélame, consué- lame, hijaMía... Dios mío, ¿quién es como Tú? EscuchaMi Corazón y date cuenta de por qué vierto Lágrimas. ¿Me adorarás esta noche también? Ven, Propiedad Mía, tu Jesús está aquí, en tu habitación... 6 Lloro porque se ofen- de mucho a tu Santísimo 7 . Estoy como un mendigo ante cada puerta, mendigando amor, pero no obtengo muchas respuestas. ¡Ah!... Tan poquísimos escuchan...Ven a adorarme, ven a vendar Mis Llagas, amándome... Sien- te Mi Presencia...Yeshuah está a tu lado y tú eres Mi hija a la que he confiadoMis Intere- ses. No tengas miedo, Yo soy siempre muy bondadoso. RestauraMi Casa, oh hija deMi Amor,Mi resto,Mi semilla... El Dios de los dioses me está hablando. ¿Cómo puedo permanecer en silencio? ¿Qué no mostrará entonces a los rectos? Tú has hecho maravillas para con los muertos. 1 Durante esos tres días en que Jesús se me había ocultado. 2 Esperó y yo guardé silencio. 3 La bendición especial de Cristo en medio de mi frente tuvo y tiene un poder tan asombroso, que ‘tumbó’ a una señora en Omaha, cuando vino hacia mí y me besó en la frente, justo en el lugar donde Jesús había puesto Su pul- gar, bendiciéndome. La señora cayó en el reposo del Espí- ritu, permaneciendo así durante 20 minutos a la entrada de la sacristía.Varios sacerdotes fueron testigos de este hecho. Esto sucedió a mediados de Junio, tres semanas después de que yo hubiera recibido la bendición de Jesús. 4 Cuando me sentí abandonada por Él, no podía ‘aguantar’ las constantes peticiones de los peregrinos canadienses de que les firmara autógrafos. Incluso este pequeño esfuerzo se había vuelto pesado. 5 Jesús volvió luego, para la misma adoración, durante tres noches consecutivas para ser amado. 6 Es decir, en mi corazón. 7 Jesús me confió Su dolor. Cuaderno 66
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