La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 654 se os considere vivos, estáis muertos. Vues- tra incredulidad os condena. Porque os ne- gasteis a creer enMi tiempo deMisericordia, y prohibisteis que MiVoz se propagara a tra- vés de Mis portavoces para advertir y salvar a Mis criaturas, moriréis también como los malvados. Cuando llegue la Hora de las Tinieblas, os mostraré vuestro interior. Volveré vuestra alma del revés, y cuando la veáis tan negra como el carbón, no sólo experimentaréis una desolación como nunca antes, sino que os golpearéis el pecho con angustia, recono- ciendo que vuestra propia oscuridad es mu- cho peor que la oscuridad que os rodea. En cuanto a ti, 1 (…)Así es como manifes- taré Mi Justicia a las naciones, y todas las naciones percibiránMi sentencia cuando lle- gue esa Hora. Haré que la vida humana esca- see más que nunca. Luego, cuandoMi ira se aplaque, estableceré Mi Trono en cada uno de vosotros, y juntos, con una sola voz, y un solo corazón, y una sola lengua, me alabaréis aMí, el Cordero. Basta por hoy, Vassula Mía. No te mues- tres hostil con tu propio pueblo, ni tampoco aflijas, alma, tu corazón. Yo te mostraré al mundo como una señal de unidad. Te con- tradicen y te rechazan, pero ahora ya sabes por qué: porque la unidad no es bien recibi- da, como elAmor no es acogido en muchos corazones. Falta sinceridad.... Ven. ¿Nosotros? Sí, mi Señor. 19 de febrero de 1993 Paz, amadísimaMía. ¿Eres una Conmigo? Haz que mi espíritu sea uno con Tu Espíritu. Sólo Tú puedes hacerlo, Señor. Me agrada verte consciente de tu nada y de que, sin Mí, no puedes hacer nada.Apóyate enMí yYo atraeré tu alma aMí. ElAmor está cerca de ti yMi Espíritu está sobre ti. Permí- teme continuar el Mensaje de ayer. Escúchame: Diles que la misericordia y la iraMe pertenecen por igual, aMí que soy Po- deroso tanto para perdonar como para des- cargar ira. Mi misericordia es grande pero igual de grande es Mi severidad. (Dios me pidió que escribiese este pasaje del Sirácida 16,11-12) Ya ves, hija, pronto revelaré tambiénMi Jus- ticia. Mi Plan tiene un tiempo determinado. Mis llamadasMisericordiosas tienen también un tiempo determinado. Una vez que se aca- be este tiempo de Misericordia, mostraré a todos, buenos y malos, que Mi severidad es tan grande comoMiMisericordia, queMi ira es tan poderosa como Mi perdón. Todas las cosas predichas por Mí ocurrirán ahora muy deprisa. Nada puede sustraerse a ellas. Te he hablado de la Apostasía, laAposta- sía que ha atado 2 las manos de Mis mejores amigos, desarmándoles debido a su veloci- dad y su amplitud. ¿No he dicho que carde- nales se opondrán a cardenales, que obispos irán contra obispos y que muchos están en el camino de la perdición? Por sus inacaba- bles luchas han debilitado Mi Iglesia. Hoy día, este espíritu de rebelión prospera dentro de Mi Lugar Sagrado. ¿Recuerdas la visión que te di de las víbo- ras reptando sobre los Santos Sacramentos delAltar? ¿No te he revelado cuántos de ellos se oponen aMi papa? 3 ¿Y cómo lo apartan? 4 Ya te he dado cuenta detallada de la Rebelión dentro de Mi Iglesia. 5 Mi fiel amiga, permíteme detenerme aquí. Continuaremos más tarde. Quédate junto a Mí y compláceme. 1 Esto me concierne sólo a mí. 2 Quiere decir que se han visto impotentes. 3 El Papa Juan Pablo II. 4 Mensaje anterior. 5 Mensajes del 12 de septiembre de 1990,2 de junio de 1991, 6 y 27 de junio de 1991, 16 de julio de 1991. Cuaderno 64 ΙΧθΥΣ ΙΧθΥΣ
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=