La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 65 Vassula Mía, no te canses nunca de escri- bir.Te amo. La Sabiduría te instruirá. Te amo, Señor. Que se haga Tu Voluntad. CUADERNO11 5 de mayo de 1987 (¡Cuando siento el amor de Dios en mí –en nosotros–, me da vueltas la cabeza! ¡Cuan- do me hace disolverme en Su Cuerpo, y Su Cuerpo aniquila el mío, me siento como el aire, como si verdaderamente fuese un espí- ritu sin carne! ¿Estado de éxtasis? Ni siquie- ra estas palabras pueden describir plena- mente el estado al que me lleva SuAmor. Su Gracia y Su Bondad son imposibles de des- cribir; no hay palabras para describir la grandeza y esplendor de Su Santidad. ¡Y pensar que yo Le rechazaba antes de que Él se acercara a mí!) Vassula, ven a Mí, Mis cinco Llagas están abiertas. Vassula, penetra en Mis Llagas y siente Mi dolor. Ven y deja que Mi Sangre te santifique en Mis Llagas, glorifícame.Yo te guiaré, hija Mía.Yo doy gratuitamente, da tú también gratuitamente.Yo, el Señor, volveré conMi Sagrado Libro. (Jesús llevaba consigo un libro pequeño.) Discierne y lee donde te indico: “Prometida, bendita deMiAlma, hijaMía, alimenta aMis corderos. EsparceMis semillas, deja que pro- duzcan una cosecha abundante; recógela y da Mi Pan gratuitamente. Yo soy el Pan de Vida.Alimenta a Mis ovejas. Yo estoy siem- pre contigo hasta el fin de los tiempos.” 1 Dios mío, gracias por Tu enseñanza. Sueno árida con estas escuetas palabras, pero ten- go que ponerlas sobre el papel. ¡Sea Bendi- to Tu Nombre por siempre jamás! Te amo, no te abandonaré; trabajaremos jun- tos. No te canses de escribir. Ahora he sella- do Mi Mensaje de Paz yAmor.Yo te guiaré, Vassula. Ven a Mí. Yo Te seguiré Señor. Te amo. Déjame libre de actuar en ti. Señor, que se haga Tu voluntad. Yo te instruiré con la Sabiduría. (Más tarde:) (Ayer, al acabar este mensaje, sentí a Dios en mí, y yo me sentí en Él, con tal fuerza que pensé que no podría separarme jamás.). Compañera Mía, te amo. Vassula, dámelo todo; dame todo lo que tienes. Te he dado mi amor, me he dado yo misma a Ti, he desligado mis sentimientos de la tie- rra, me he rendido, ¿puedo darte algo más? Hija, Me encanta oír que te rindes. Déjame ser tu Captor. (Esa noche sentía a Jesús con tanta fuerza, que podía ver claramente Su Rostro, cosa que no fue fácil las veces anteriores. Esa noche parecía tan apasionado, tan lleno de fervor y vehemencia como alguien que vie- ne decidido a convencer con su ardor a un tibio.) ¿Quieres besar Mis Llagas? (Lo hice de forma mística. Luego pedí a Je- sús que se sentara en la silla de al lado. In- mediatamente sentí, de nuevo místicamen- te, que lo hizo. Se volvió a mí y extendió Su brazo sobre la mesa, tocando mi mano so- bre el cuaderno. Jesús grababa en mi mente esas impresiones.) Flor Mía, dedícate enteramente a Mí. ¿Estás dispuesta a oírme? Sí, Jesús. 1 El contenido del libro revelaba mi misión. El Apostola- do. Cuaderno 11
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=