La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 636 Cuaderno 63 ran a hablar con su ángel para hacerla cambiar de opinión. Justo entonces sentí a Jesús que interve- nía, como si me preguntara: “¿Qué estás ha- ciendo?”. “Estoy enviando a mis ánge- les...” Él me dijo: “Te había dicho, antes de mandarte a Rusia, que esta vez irías sólo como peregrina”. De repente, lo recordé. Pero dije como una niña mimada: “¡Oh, Señor! Por favor, no haré un discurso. Dame sólo tres minutos, justo para introducir tu Mensaje, nada más. ¡Es una ocasión tan buena, Señor!”. Apenas acababa de pro- nunciar estas palabras cuando la presiden- ta me envió otra nota permitiéndome ha- blar ocho minutos. Pero el Buen Señor me concedió, a pesar de todo, diez minutos en- teros....) 21 de octubre de 1992 Vassula, escribe 1 “... y todos los árboles del campo sabrán queYo,Yahveh, soy aquel que detengo el desarrollo de los árboles altos y hago crecer a los bajos, que marchito a los árboles verdes y hago reverdecer a los mar- chitos. Yo, Yahveh, he hablado y lo haré”. Hija, cada vez que alguien te hiere, Mi Co- razón, unAbismo deAmor, se abre totalmen- te para ti, para absorberte en sus profundida- des. Compenso cada una de tus heridas con Ternura y Besos de Mi Boca... Hija, ¿sigues dispuesta a aceptar las cruces que te estoy dando? .... Te he hecho una pregunta... El sufrimiento se ha convertido en mi pan de cada día, pero ¡qué honor compartirlo Contigo! Vienes diariamente a mi habitación para compartir mi comida, codo a codo. Cenas conmigo, compartiendo mi pan de cada día. Eres mi Sacrificador, tensas tu arco sin piedad, apuntándome, y tus flechas llueven sobre el Blanco que Tú has escogido. Haces que mi alma salte por Tus flechas, como si pisara ascuas. Y, sin embargo, cuando no tengo ese pan pregunto: “¿Dónde está el pan que inflama nuestro corazón?” Mi generosidad y Mi bondad no están aún agotadas. Los dones con que te he favoreci- do serán renovados, porque Mi Amor Ar- diente te consumirá hasta las cenizas, y em- briagaré tu alma para que esté sedienta deMis flechas. No serás privada de esto... Así que alégrate y exulta porque, a tu vez,Yo te pasa- réMiCáliz... Me propongo traer nación tras nación a vivir bajo Mi sombra y creer que Mi Padre Me ha enviado 2 . Sí, llegará el Día en que to- dos los dirigentes de la tierra, los goberna- dores y los comandantes, los ricos y los influyentes, la población 3 entera Me reco- nocerá como el Cristo, Hijo del DiosVivo.Y desde cada lugar, los hombres alzarán sus manos reverentemente en oración y adora- ción, todos a una sola voz y con un solo co- razón. Para esto necesito almas víctimas, para esto necesito colaboradores. Por lo tanto, no temáis a los hombres. Mis Ojos velan por vo- sotros. Si a alguno le encanta ungir Mi Nom- bre y otros no tienen caridad, desafiándome, ¿a quién ofrecerá el Amo Su heredad? Hija mía, estate en Paz. Me ofenden los que dan testimonio de Mi Palabra y, sin embargo, se mofan y burlan deMí en otras personas. Que ellos hagan las paces Conmigo. Y tú, hija Mía, no te agites en Mis Manos, permíteme que barra las partículas que obs- taculizanMi paso en tu alma, déjame avanzar sin hacer objeciones. No necesitas recorda- torios con inscripciones grabadas, quieroMi paso libre. Como has dicho,Yo te he favore- cido haciéndote escuchar MiVoz. He permi- tido que tu alma se expanda y Me toque. ¿Qué has sentido? ¿Qué sintieron las yemas de tus dedos en torno a Mi Corazón? ¿Péta- 1 El Señor me pidió que escribiera esto de Ez 17,24. 2 Jn 17,21. 3 Ap 6,15.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=