La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 631 Cuaderno 62 6 de octubre de 1992 Señor, cuando llegaron a mí Tus palabras, las devoré. Tú me has dado este Maná celestial para mantenerme con vida, y cada Palabra que pronuncias es mi deleite y la evidencia salvadora de Tu Amor. Tu Palabra es el gozo de mi alma, la copa de mi consuelo y el éxtasis de mi corazón. El mundo no ha heredado más que Engaño pero la Palabra de Tu Boca desheredó al mundo y todo lo que contiene. ¿Recuerdas cómo estaba, en Tu Presencia, sin ley y desnuda? Y, sin embargo, en vez de decretar un desastre por mi espantosa y despreciable conducta, Tus palabras atravesaron esas capas de nubes negras y espesas y, como un rey conquistando una ciudad, me conquistaste a mí, estableciendo en mí Tu Trono glorioso. En los lugares más resecos de mi desierto, hiciste brotar Tu Fuente de Agua viva, mostrándome Tu favor y que en adelante se me permitiría caminar con YO SOY. Sí, hija, nunca te he mandado pecar. ¡Date cuenta de quién te está hablando y en la pre- sencia de quién estás!Yo te he mostrado, así como a todos vosotros, Mi Corazón. Vengo a desarraigar lo que el mundo ha sembrado: engaño tras engaño, ¡una cosecha de False- dad! La muerte se está deslizando bajo vues- tras puertas y abriéndose camino en silencio hasta vuestra habitación, convirtiendo 1 en cadáveres a aquellos queYo amo entrañable- mente, aventados como gavillas abandona- das por el segador, sin que nadie los recoja. Mi Cuerpo es flagelado diariamente por los pecados del mundo y, Mi pequeña mensaje- ra, tu Señor, que te está hablando ahora, te dice: Estoy sediento de amor. ¡Ámame y con- suela este Corazón tan poco amado y tan to- talmente incomprendido! Ruega por los pe- cadores... Señor, nuestro Pastor, ven a reunir Tus corderos en Tus Brazos, uno a uno. Sostenlos junto a Tu Sagrado Corazón. Toda carne es débil, mi Señor, y Tú lo sabes; no obstante, hay entre ellos una serie de hombres buenos... Vassula, nadie es bueno sino Dios. Entonces, hay una serie de almas generosas cuyas buenas obras no deberían ser olvidadas. Ya sé que nadie puede glorificarte como mereces, pero, debido a nuestra debilidad, y por causa de Tu Amor, ¿no querrías apresurar Tu Retorno, oh, Gran Dios, y renovar los muros de Tu Santuario? ¡Seréis reconstruidos! 2 Hijita, tan favorecida por Mí, te he conver- tido en una amenaza para Mis enemigos. Esos sembradores han sembrado lo suyo y van a cosechar y a comer sus propios fru- tos... 3 ¡Habla! Ah, Señor, has hecho los cielos y la tierra con gozo y con gran poder. Nos has creado con alegría y nos has amado con un amor eterno. 1 Yo entendí que esa habitación es el alma. 2 Dios pronunció estas palabras con gran majestad. 3 Yo vacilé y Él se detuvo.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=