La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 630 Cuaderno 62 radiante del Viviente, la Revelación Secreta de vuestra creación. Mi Espíritu Santo es el sabor de vuestras homilías en Mis Asam- bleas y la realización de vuestros Tiempos... Él es el FuegoArdiente de vuestro corazón y la percepción de Mis Misterios. Mi Espíritu Santo es el tema de vuestras alabanzas a Mí, revelando a vuestro corazón que Yo Soy El Que Soy, revelando a vuestro espíritu queYo soy vuestro Abba y que vosotros sois Mis vástagos y Mi se- milla... Benditos los puros de corazón: ellos Me verán. Alegraos y estad contentos, y abríos para recibirMi EspírituSanto ¡para que vosotros también podáis deleitaros y escu- char Mi Voz! Abrid vuestros corazones y veréisMi Gloria y, como a un niño que nece- sita consuelo, Mi Espíritu Santo os conforta- rá, porque su amor por vosotros sobrepasa cualquier amor humano. Yo, el Creador de cielos y tierra, os digo que Mi Espíritu Santo es el Esposo de la Esposa, de Aquella que llevó al Infante que debía salvaros y redimiros,Aquel por cuya Sangre obtendríais la libertad y el perdón de vues- tros pecados. Mi Espíritu Santo es el Esposo deAquella a la que halló como un jardín ce- rrado, guardando las más singulares esen- cias de virtudes, una fuente sellada, la más preciosa de las Mujeres, bañada en pureza por Su perfección única. Mi Espíritu vino sobre Ella y La cubrió con Su sombra y Me glorificó haciéndola la Madre de Dios, la Madre de toda la humanidad y la Reina del Cielo 1 . Tal es la Riqueza deMi Espíritu San- to... Yo estoy derramando Mi Espíritu Santo sobre todos vosotros, ahora... hoy... Yo, Yahveh, el Todopoderoso, os digo: os estoy dando a todos este don gratuito para salvaros, a causa de la magnitud del Amor que os tengo. ElAmor y la Lealtad están des- cendiendo ahora. Yo, Yahveh, Me inclino desde el cielo para abrazaros a todos. Mi ayuda salvadora se os ofrece desde lo alto. ¿Estáis dispuestos a cumplir la Ley que os he dado? ¿Estáis dispuestos a confiarme vues- tra alma? No digáis que no Me conmueve vuestra miseria y que no respondo a vuestras oracio- nes. Si las llamas lamen vuestros países y el fuego devora a vuestra gente, y si los habi- tantes de la tierra prueban la desgracia de la muerte, se debe todo a vuestra gran aposta- sía. Habéis rehuido de Mi Espíritu Santo, Aquel que os hubiera revestido de bendicio- nes, Aquel que hubiera hecho que vuestro corazón y vuestra carne saltaran y cantaran de alegría por Mí, vuestro Dios. Pero prefe- risteis convertiros en personas sin techo, mendigos y huérfanos, y hoy estáis desapa- reciendo en las sombras de la muerte. ¡Cómo os compadezco... oh generación! ¿Cuánto tiempo más podéis desafiarme? MiAmor colma la tierra, Mis llamadas lle- nan las bocas de Mis enviados y, aunque Mi aflicción es aguda y Mi Justicia ya se está desbordando, puedo aún ablandarme y pue- do aceptar el homenaje que Me ofrecierais. Estoy dispuesto a perdonaros por la Sangre derramada por Mi Hijo y por Su Sacrificio, si os tomáis Mis Palabras en serio. Pronto, muy pronto ya, Mi Espíritu Santo soplará sobre vosotros con tal fuerza que hará retumbar un fragor poderoso en los cua- tro extremos de la tierra, como un recordato- rio para todos los habitantes de la tierra. In- mediatamente después, al sonido delAliento deMi Santo Espíritu, todos los habitantes de la tierra caerán juntos, rostro en tierra, ado- rándome aMí, el Señor, el Todopoderoso, el Altísimo, y al final las gentes se inclinarán profundamente ante el Trono del Cordero para recibir la Bendición desde el Trono. Yahora,Yo que os creé y os formé, os pre- gunto: ¿Me dignaré oír vuestro grito de arre- pentimiento? 1 Quiero subrayar que cuando el Padre me estaba dictando este pasaje referente a Nuestra Bendita Madre, si no fuera Dios, yo hubiera dicho que estaba exaltado, tanta era Su Alegría.

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