La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 628 Cuaderno 62 Tuyo! El “pronto”Tuyo esmuyLARGO, ¡una espera muy larga! Yo vendré sobre vosotros de repente, ¡en una columna de Fuego abrasador! Un Fuego que cambiará la faz de esta tierra... Ven, cobra ánimo, hijitaMía. Cada paso que dasYo, el Señor, lo bendigo. Si tienes al mun- do en contra, es porque has visto Mi Gloria. Es porque he compartido contigo tu comida, codo a codo. Es porque he entrado en tu casa para glorificar de nuevoMi Nombre... ¿No tengo, pues, derecho a ser generoso? ¿Me estás reprochando porque soy genero- so con tu alma? ¿No hemos acordado queMe dejarías libre para hacer contigo lo que Me plazca?Ven. Eres débil, ofréceme tu debilidad y tu miseria. ¡Ah! Una cosa más: a menos que el gra- no de trigo caiga en la tierra y muera, segui- rá siendo un solo grano, pero, Vassula Mía, si muere, produce una rica cosecha... Tú eres Mi hija adoptiva, entérate de lo que quiero decir. ¡Que tus pensamientos, tus de- seos –todo–, se asemejen a los Míos! Así pues, levanta tu cruz y sígueme. Yo te amo con locura, así que amaMi Cruz también con locura. Ámame con locura. 1 de octubre de 1992 Señor, que Tu Santo Rostro sonría de nuevo sobre Tus propiedades desoladas 1 . No tar- des, ¡revela Tu Gloria ahora! Muchos están poniendo obstáculos para obstruir Tus men- sajes. ¡Ven! Amadísima Mía, cuando empezaron tus sú- plicas se pronunció una palabra yYo he ve- nido a decirte cuál fue. ¿Crees que soyYo, el HijoBienamado deDios, Jesucristo, quien te está hablando? ¡Sí, Señor, lo creo! Entonces, ¿no he de ocuparme de que se te haga Justicia a ti, Mi elegida, que Me supli- cas día y noche? Esta gente está desafiando Mi Poder. Cuando se colme lamedida de sus iniquidades tendrán que enfrentarse Conmi- go como Juez Mientras tanto, dedícate aMi Sagrado Cora- zón. Sirve y no esperes a ser servida, a fin de que Mi Padre del Cielo te asigne un lugar en el cielo. Al serme fiel tendrás que soportar grandes persecuciones, pero ¿acaso no te he prometido que no tendrás ya hambre ni sed? 2 Entonces, no temas cuando se levanten las tempestades contra ti. Las Escrituras han de cumplirse. ¡Dichosos vosotros, los quemorís en Mí, el Señor!Yo, desde luego, os recom- pensaré. 5 de octubre de 1992 Padre, una vez, antes de que Tu Majestad reavivase la memoria de mi pobre alma, yo había olvidado quién me había creado. Nada más restablecer mi memoria me pediste que alzara mis ojos a los cielos. Entonces, un rayo de Luz brilló sobre mí y, como un fuego devorador, Tu Espíritu se posó sobre mí. Luz Verdadera, Tesoro Inagotable, ¡Inspiras un profundo respeto, y eres prodigiosamente Grande! ¿Cómo puedo dejar de darte gracias y alabarte, 1 Nosotros. 2 Alusión a Ap 7,9-17. ΙΧθΥΣ

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=