La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 627 Cuaderno 62 que aquellos que pretenden seguir Tu Ley pero no cesan de juzgar y no sienten la menor vacilación en condenar, causándome un sufrimiento abrumador. Si los que me juzgan fuesen ateos, lo podría soportar, ¡pero ELLOS que se consideran Tu gente! ¡Gente de Dios! A quienes el bautismo nos liga a todos juntos en Tu Casa... Me quejo, ¿pero ¿no tengo derecho a descargar mi peso en Ti, Señor, de vez en cuando? Sí, ya sé que sueno y parezco como un Libro de Lamentaciones andante, pero vivo mi vida con inocencia, por tanto ¡alíviame, Señor, aunque sólo sea un momento! Vassula... no te exasperes ni te lamentes amar- gamente mientras te clavan en Mi Cruz. Tó- mame como ejemplo de dignidad. Pronto la cizaña será separada del trigo, antes de que ninguno de vosotros se dé cuenta. Yo te he rescatado muchas veces de las redes de tus enemigos que esperaban destruirte.Así pues, hija, ¿por qué tienes miedo de los terrores de la Noche? Sólo estoy combatiendo en tu in- terior ... Déjame tranquilo cuando me dirijo hacia el aposento interior de tu alma: Mi Morada Te he dicho ya que tu alma saltará como si estuviera ardiendo cada vez que caiga Mi Mano para destrozar a los rivales que ocu- panMi lugar. Yo soy elAmo y tengo la inten- ción de seguir siendo tuAmo. He hecho de ti el Blanco deMis flechas. No,Vassula, la gra- cia no va sin sufrimiento. Oh, ¡qué no haré Yo porMismás íntimos, porMis amigosmás queridos! 1 Entonces, permíteme utilizar las palabras de Santa Teresa de Ávila para decirte: “¡Nome extraña que tengas tan pocos amigos!”. Todos los hombres son débiles... sin embar- go, voy a responder a tu comentario, dicién- dote: si tu alma supiera tan sólo lo que te estoy ofreciendo y haciendo contigo, serías tú la que Me pedirías más pruebas, más su- frimientos, más cruces, ¡todo!Yo disciplino a quienes amo, así que no discutas lo que aMí Me parece bueno.Tú eres Mi joya y, como a una piedra preciosa, te corto, te tallo y te doy la forma que tengo enMente. Por lo tanto,Yo te digo: mientras tengas aliento en ti, debes llevar a cabo la obra queYoMismo te he con- fiado. En cuanto a los que se pretendenMíos, pero se vuelven ofensivos cuando se trata de cosas espirituales, Yo les digo: si fuerais ciegos no tendríais culpa, pero puesto que decís “nosotros vemos y podemos hablar” ¡vuestra culpa permanece! ¿Cuántas veces tendré que reprocharles su incredulidad y su obstinación? Vamos, quédate en Paz. Yo estoy contigo durante el resto de tu viaje. 28 de septiembre de 1992 Ah, Mi pequeña alumna, Yo te bendigo. ¡Ámame y glorifícame, porque soy tres ve- ces Santo! 29 de septiembre de 1992 Señor, nuestra era es culpable de graves blasfemias y, ah, Señor ... ¡Dilo! ¡Realmente no alcanzo a ver ni siquiera la aurora de la UNIDAD! ¿De veras? ¡Puede ser que cuando Tú hablaste de “pronto”, Señor, no era mi “pronto” sino el 1 Jesús se mostraba lleno de gozo. ΙΧθΥΣ

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