La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 619 Cuaderno 61 ¡Padre! ¡Perdónales porque no saben lo que hacen! HijitaMía, ¡profetiza! Que tu boca sea como una espada con Mis palabras... Sírveme. El Amor está cerca de ti. Señor, ¿qué ocurrirá si ellos no hacen Tu Voluntad? Entonces, retiraré Mi Corazón, Mis favores yMis Gracias, peroMi Cruz permanecerá. (Este mensaje estaba dirigido a aquellos que pusieron obstáculos al acceso que ha- bía abierto Nuestro Señor. Las tentaciones, el miedo, las dudas condujeron a ciertas personas a no fiarse ni depender del plan que Dios había preparado para Rodas. Je- sús les advirtió.) 22 de agosto de 1992 (Para el grupo de Rodas.) ¿Señor? Yo Soy. Todo lo que pido de vosotros es paz. Donde haya disensión, dad paz y amor. Donde haya confusión, pedid Mi Luz. ¡Pe- did! ¡Pedid y Yo os daré! Respetaos unos a otros y no permitáis que vuestros corazones se endurezcan. No deis pie a Satanás. Estad en calma y ofrecedme vuestras oraciones. ¿Cuántas oraciones estoy escuchando? Orad y ayunad a fin de que el maligno se vaya. Orad más. Permaneced en Mí. Depended de Mí como niños. Orad, orad con vuestro corazón. Mis Caminos no son vuestros caminos, así que no os dejéis llevar por vuestra propia mente. Poco sabéis deMi modo de proceder. Sembrad por todas partes y dondequiera que podáis. Conozco vuestra capacidad y sé adónde os estoy enviando. Benditos los que sois calumniados y ridiculizados porMi Cau- sa. Yo os digo que no dejaréis de ser oídos cuando claméisMi Nombre. Paz, orad y apo- yaos en Mí. ¡Ecclesia revivirá! 23 de agosto de 1992 (Tuve una locución esa mañana, muy tem- prano. Oí a Jesús decirme, después de ha- berle rezado: “Estoy contento de que te tomes tiempo para hablarme tan temprano por lamañana. Diles 1 que Mi Corazón es unAbismo deAmor. Di- les que no deben ponerme más a prueba”. Y que deberían leer 1Co 14,26-32.) (Más tarde:) Oh, Señor Jesucristo, confío esta intención a Tu Sacratísimo Corazón: Ayúdanos y pastoréanos, danos Tu Paz, Hijo del Padre Eterno. Abájanos para que Tus Ojos, Rey de los Cielos, puedan mirarnos desde arriba. Oh, Hijo Bienamado de nuestro Padre, no permitas que se aplaste a multitudes. Los hombres están muriendo a causa de su corrupción. Apresura Tu Obra, oh Santísimo del Padre, y que se acelere Tu Regreso. Tú, que eres el Deleite del Padre, no permitas que el mundo desafíe más la gloriosa Presencia de Tu Santo Espíritu. Mis ojos están vueltos hacia Ti, oh Señor, y mi corazón se refugia 1 Se refiere al grupo de Rodas. ΙΧθΥΣ
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=