La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 61 (Era como lava líquida, pero de un rojo más claro.) Yo, el Señor, separaré en el día de Mi Juicio las almas malas de las almas buenas. Des- pués, todos los seguidores de Satanás se- rán arrojados a esos dos ríos de fuego y castigados así ante los mismos ojos de los justos. Vassula, permitiré que tus ojos vean otros Cielos Míos, pues hay varios más detrás de Mi Sagrado Santuario. Criatura, MiVoluntad será cumplida, pues Yo soy Dios, Yahveh Sabaoth. Déjame libre de actuar en ti. Traba- jaremos juntos con amor hasta que Yo esta- blezca Mis Obras y, cuando lo haga, vendré de nuevo con Mi Sagrado Libro, y te dejaré leer en él un pasaje que tú escribirás, sellan- do así Mi Mensaje de Paz yAmor. (En medio de la noche me despertó un fuer- te grito de Jesús que provenía de la Cruz. Estaba cargado de angustia, sufrimiento, dolor; era desolador y amargo. ¡Sonaba como un gemido muy fuerte y prolongado!) 29 de abril de 1987 (A la mañana siguiente.) Yo soy el Señor Jesús. OísteMi grito, eraYo. Te despertó 1 . Grité desdeMi Cruz. Era el últi- mo gran grito que Yo di cuando estaba en- carnado; un grito cargado de sufrimientos, de dolor y amargura, que resonaba desde las profundidades de MiAlma, atravesando las alturas de los Cielos. Hizo temblar los cimien- tos de la tierra y partió en dos los corazones de los que Me amaban, igual que rasgó el velo del Templo. Suscitó devotos seguido- res Míos, así como levantó a los muertos de sus tumbas, desbaratando la tierra que los cubría, tal como desbarató el Mal. Fuertes truenos sacudieron las mismas al- turas de los Cielos, y todos los ángeles, tem- blando, cayeron postrados y Me adoraron en total silencio. Mi Madre, de pie, muy cer- ca deMí, al oír Mi grito, cayó en tierra de ro- dillas y Se cubrió el rostro, llorando, llevan- do consigo ese último grito hasta el día de Su dormición... Ella sufrió... Estoy lleno de amargura, sufriendo aún por las muchas iniquidades del mundo: mal- dad, libertinaje y egoísmo. Mi grito se hace más fuerte cada día. Me dejaron solo en Mi Cruz, solo para llevar los pecados del mundo sobre Mis hombros, solo para sufrir, solo paramorir, derramandoMi Sangre que cubrió el mundo entero, redimiéndoos, amadísimos Míos. Ese mismo grito está ahora en la tierra, como un eco del pasado. ¿Estoy viviendo en las sombras del pasado? ¿Ha sido en vano Mi Sacrificio? ¿Cómo podéis, pues, no oírMi Grito desde la Cruz? ¿Por qué cerráis vues- tros oídos y lo elimináis? Señor, ¿para quién es este Mensaje? Para todos aquellos que tengan oídos para escuchar Mi Grito. (Estaba muy conmovida de saber cuánto sufrió Él, completamente solo, y cómo sigue sufriendo.) Dios Mío, acepto ser como Tú deseabas que fuera en Tu mensaje del 23 de abril: Tu víc- tima, Tu blanco. Déjame llevar Tu Cruz por Ti y déjame darte descanso. Déjame recon- fortarte. No estoy sola; como dije antes , ¡es- toy contigo! 2 Te amo, palomita. Te he mimado con todas Mis Gracias. Permíteme que te utilice para Mis propios intereses yMi propia Gloria. No retengas nada para ti y considera sólo Mis propios intereses. Glorifícame, trabaja para Mí, añade tus sufrimientos a Mis sufrimien- tos. Me gustaría que el mundo entero alabara Tu Nombre y que su voz llegara a Ti. 2 Retiro lo que dije el 7 de abril de 1987. Lo retiro. 1 “Te despertó...” ¿Es simbólico? Cuaderno 10

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