La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 605 la verdadera fe basada en elAmor, y compar- tir laCruz deMi Hijo, laCruz de laUnidad.Te he formado para que vivas, no para ti misma, sino para Mí. Te he enseñado, hijita Mía, cuánto más grande es servir a Mi Casa que servir a tu vanidad. Ahora, pasa tu vida Conmigo, pues ése es el destino que se te ha asignado en esta vida y en esta Era de Gran Apostasía. De modo que, cualquier trabajo que Yo te proponga que hagas, hazlo de todo corazón, con un solo propósito: glorificarme. El mundo está adormecido y corre graves riesgos, ya que no saben lo que les va a ocurrir. Por culpa de su pecado, su apostasía les acarreará la muer- te. Nadie puede saber cuándo llegaráMi Día. Esa hora caerá de repente sobre ellos. Hoy he realizado grandes cosas para sal- varos. He plantado Viñas por todas partes, he convertido desiertos en jardines y huer- tos. Soy un Padre afligido por un duelo pre- maturo, porque veo cuánto más dispuesto está este mundo a matar que a amar. Surgen diariamente iniciativas para el asesinato ma- sivo de niños. A dondequiera que se vuel- ven Mis Ojos, ven traición, asesinatos, co- rrupción, adulterio, fraude, desorden en el matrimonio, gente que semofa de la religión, almas polucionadas, perjurio, pecados con- tra toda natura. ¿Cómo pues he de guardar silencio? Por eso es por lo que la Justicia se abatirá de improviso sobre esa gente. Estoy hablando aquí abiertamente, como un Padre, preocupado pero ofendido y afligido. MiVoz gime desde los Cielos, escuchadme: ¿Queda entre vosotros algún hombre recto?... (De repente los Ojos de Dios se volvieron hacia mí. Detuvo abruptamente Su dicta- do.) Vassula, ve a hacer también tus otros debe- res. Soy consciente de tu tiempo y de tu ca- pacidad.Amada deMiAlma, sacia tu sed en Mí. Yo Soy una Fuente Viva de Pureza y te amo. Ven. Nosotros 1 te bendecimos. Ven. (Más tarde:) Pequeña atiéndeme. ¿Estás preparada? Sí, Señor. Entonces, escúchame: Generación, ¿cuánto tiempo aún tengo que verme ofendido por- que tú no quieras escuchar cuando te grito al oído “¡arrepiéntete!”? Peromira, estoy reani- mando a los muertos, esa gente despreciable cuya conducta fue horrible y ajena a la santi- dad. El mundo se llenará deMi Conocimien- to yMi Gloria, porque igual que las aguas au- mentan el nivel delmar,Mi Espíritu irrumpirá también como una marea, y ninguno podrá impedir queMi Espíritu lo inunde. Vassula, ora Conmigo: “Señor, con Tu Fuerza y Tu Sabiduría, me has resucitado, me has criado. Con TuAmor me has ayudado y me he convertido en Tu esposa. Señor, me has confiado Tu Mensaje. Alabado sea el Señor. Ven, Señor, ¡maranatha! Amén.” YYo te digo: Estoy en el Camino del Retorno. Como un viajero que se fue,Yo, Jesús, estoy realmente en el camino de regreso a vosotros. Señor mío, háblame de ello, ¡me hace feliz! Hijita Mía, he hablado ya una vez... No ha- blarémás. ¿Qué quieres decir, Señor mío? Mis palabras son claras... Sigo sin entender lo que quieres decir, Se- ñor. Mira, hijitaMía,¡vuestroDios está llegando! ElAmor está llegando.Llega para vivir entre vosotros. 1 Habla la Santísima Trinidad. Cuaderno 60

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=