La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 59 Vassula, tu alma será expuesta a lamaldad, a la indiferencia, a las profundidades de la ini- quidad y a los abismos infames del pecado del mundo. Sobrevolando como una paloma, observarás el mundo y verás cada acción con amargura. Tú serás Mi víctima, serás Mi blanco. Como cazadores siguiendo a su presa, irán a por ti, aprestando sus armas para perseguir- te.Te pondrán un alto precio para cualquiera que pueda destruirte. Señor, ¿qué me pasará? Te diré esto, hija: nada será en vano. Las som- bras sobre la tierra se disipan y se alejan. La arcilla siempre se diluirá con las primeras go- tas de lluvia, pero tu alma no morirá jamás. Yo, el Señor, te recuerdo cuál fue tu respues- ta aMi pregunta.Te pregunté una vez: “¿Qué casa es más importante, tu casa oMi Casa?”. Tú respondiste correctamente que Mi Casa es más importante. Sí, lo dije. Yo te guardaré siempre en Mi Corazón. Te amo. Yo también Te amo. Vamos, ¡no olvides Mi Presencia! 26 de abril de 1987 Deja que te diga, bienamada, queYo he traza- do Mis designios antes de que tú nacieras. Trabajaremos siempre juntos, ¿estás dis- puesta a ello? Estoy dispuesta a ello si Tú me aceptas con mi incapacidad, Dios mío. Te amo, Vassula, y te ayudaré. A principios de la semana pasada fuiste atacada y ator- mentada por el maligno. Sin embargo, he es- crito contigo todas las palabras que he que- rido. Te he protegido. ¿Fue cuando el demonio me maldecía? Sí, mientras te maldecía de un modo infame, Yo te bendecía, te protegía. (Más tarde.) Déjame decirte,Vassula, quemientrasmenos seas tú, más seréYo. Permíteme actuar en ti y hacer MiVoluntad en ti. No seas nada. No te sientas nada y déjame ser todo para que Mi Palabra alcance los confines del mundo, y Mis Obras de Paz yAmor seduzcan a todos los corazones. Permíteme recordarte tu miseria a fin de que, al recordártela, te impida exaltarte por todas las gracias que te he dado. Sé Mi altar puro... Pescador de hombres, extiende Mi Red de Paz y de Amor por todo el mundo. Después, sácala y ¡déjame alegrarme con su buena captura! Cuando Yo estaba encarna- do en la tierra enseñé a un pequeño grupo de hombres a hacerse pescadores de hombres. Los dejé en el mundo para extender Mi Pala- bra a toda la humanidad.Yo , el Señor Jesús, te instruiré y te mostraré cómo se hizo ese trabajo. (¿Qué puedo decir? ¡Cómo podría yo lle- var a cabo cualquier cosa, y menos aún una misión semejante! Siento que el Mensaje pesa más y más cada día. Quiero complacer a Dios pero ¿con qué medios? No veo más que una montaña ante mí, y todo el peso de esta revelación sobre mí.) Yo llevo Mi Cruz contigo. Sí, en efecto, es pesada, pero a pesar de todo no te canses. Yo, el Señor, te ayudo. Permanece junto aMí. Yo no te abandonaré. Aun así, es mucho. (Jesús me anima a continuar.) Vassula, ¿no te he ayudado hasta aquí? En- tonces, ¿por qué te iba a abandonar?Apóya- te enteramente en Mí, confía en Mí. Lo que he comenzado y bendecido, lo terminaré. Cuaderno 10

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=