La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 587 propia obra de destrucción, si tú no ruegas por ellos. Y su recompensa será el mal por el mal que están causando. Mi Corazón es un vasto océano de Amor y de Perdón. Lo sé, Señor, pero ellos están tentando de nuevo a los que apenas acaban de escapar del Maligno. Hija, la Sabiduría te ha dado un don, el de escuchar, escribir y comprender los Deseos del Amor. Estos puntos, hija, no son fáciles de comprender para las personas sin espiri- tualidad. Nunca aceptarán nada de Mi Espí- ritu, lo consideran todo como una insensa- tez. Seguirán enseñando con la corriente del mundo, como se enseña la filosofía. ¿No has leído que los dones espirituales de Mi Espí- ritu Santo serán difíciles de comprender mientras piensen y vengan a Mí como filó- sofos? ¿No has leído que ésos son los pun- tos que esas personas distorsionan al no estar en el Espíritu, de la misma manera que distorsionan el resto de la Escritura? La Es- critura os ha prevenido a todos acerca de esas personas. Creed y creced en la gracia que Yo os he dado. Mi Fuego Purificador vendrá pronto sobre todos vosotros para calcinar en sus llamas los crímenes de este mundo. Vuestra Santa Madre yYo hemos volcado Nuestros Corazones en todos vosotros des- de el día de Fátima, pero las observancias que Yo pido de vosotros no se cumplen, y sólo un resto escucha. Esta generación está en- gañándose a sí misma, han quebrantado to- dos Mis Mandamientos. ¿Cómo puedo dejar de venir a vosotros con Fuego y fulminaros como fulminé Sodoma yGomorra? ¿Porque quizás seamos más de diez, Señor? (Hubo un silencio.) ... ¡Me dejas estupefacto! Me dejas estupe- facto porque había empezado a creer que tus labios no se atreverían nunca a pronunciar el regateo deAbraham. He estado incitándoos a proferir clamores de misericordia antes de que llegue la hora fatal. Os he estado incitan- do a ofrecerme oraciones, pero no son sufi- cientes... ¿Qué debo hacer, Señor? Estoy todo el día Contigo, trabajando para Ti y sirviendo Tus intereses. Tú eres mi Vida, mi Aliento en este exilio. Sé que soy miserable y que peco tanto como respiro. Sin embargo, Tú viniste a mí y elevaste mi alma hacia Ti para saborear Tu Dulce Conocimiento, como lo saborearon Tus discípulos. Has revivido mi corazón y has vuelto mis oídos hacia Tu Sagrado Corazón. Tu Mano Poderosa acarició mi cabeza e hizo que mi corazón, desde entonces, Te cante alabanzas. Sufro una soledad y unas angustias insoportables, que desgarran el corazón, cuando de vez en cuando apartas de mí Tu Santo Rostro, dejando sola mi alma en la Noche Oscura, pero sigo arrastrándome hacia delante porque Te amo con locura. Vassula de Mi Sagrado Corazón, te he resu- citado para conducir Mi Iglesia a la Unidad. (Jesús dijo esto con mucha calma.) –Te he resucitado para aplacar la Justicia del Padre. –Te he resucitado para embellecer Mi Igle- sia. –Te he permitido entrar en Mi Atrio para glorificarme. –Te he cortejado para que Me amaras. Cuaderno 58

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