La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 584 una Divinidad que les hace lograr su objeti- vo. Si el Tentador susurra en tu oído dicién- dote que tus palabras son ineficaces, Yo te digo, hijita Mía, que no lo escuches. Continuaré derramando Mi Corazón en todos vosotros, y descenderé incansable- mente desde el Cielo para alimentar a los ham- brientos, satisfaciendo cada gusto. Conti- nuaré exponiendo Mi Sagrado Corazón y demostrandoMiTernura hacia todos. Quien- quiera que Me coma y Me beba será trans- formado para vivir una VerdaderaVida enMí, vuestro Dios Quienquiera que se vuelva haciaMí será sal- vado. Con sólo una mirada hacia Mí, Yo os transfiguraré. Hija, permanece inadvertida y siendo una nada. Permanece oculta por tu impotencia, por tu fragilidad, a fin de queMiAbundancia yMi Poder puedan extenderse aún más aho- ra. La siembra no ha terminado y el mundo entero se hará pronto eco de MiVoz. Hija, tú eres muy valiosa para Mí y te amo hasta las lágrimas. Os amo a todos hasta las lágrimas y, desde el Cielo, Mis Labios húmedos de Gracia os traen a todos Mi Mensaje de Paz. Desde toda la Eternidad, os he amado y ben- decido. Y desde vuestra cuna, he velado por vosotros y os he defendido. Yo sé que la miseria os envolvió a todos hasta la ceguera total. Buscadme y Yo os daré la Luz. Os daré la Vida de nuevo y haré que vuestra alma anhele todo lo que es San- to. Por tanto, hija, continúa buscando Mi Santidad yMi Perfección. Bendíceme y alá- bame. Siembra cuandoYo siembre, siembra abundantemente y dondequiera queYo te lle- ve a sembrar. Pronto atravesarás el umbral de esta era para entrar a una Paz Eterna. Sopor- ta, mientras tanto, todo lo que Yo soporto. No estás sola, persevera, hijitaMía, y recuer- da Quién está cerca de ti, bendiciéndote. ElAmor te ama. 3 de marzo de 1992 (En mis tiempos de persecución.) Señor, yo no he hablado en secreto. Todo lo que digo, lo digo en la oración y en Tu Asamblea, alabándote. Estoy tratando de obedecer a Tu Sagrado Corazón y seguir las Instrucciones que he recibido de Ti. Hago todo lo que puedo por exponerlas tal y como me fueron dadas. Aunque soy pobre y apenas puedo darte nada, Te he dado lo único que tengo y que Tú me dijiste que era mío. He ofrecido a Tu Majestad mi voluntad, para que puedas utilizarla como Te plazca para Tus Designios Misericordiosos. Lo sé, hijita Mía, pero ¿no Me han odiado también aMí, sin ninguna razón? Cualquiera que procede de Mí para dar testimonio de la Verdad, será odiado, perseguido y acosado como presa de caza –un servidor no es ma- yor que suAmo... Esos perseguidores serían inocentes a los Ojos del Padre si no conocie- ran Mi Ley. Pero resulta que han conocido Mi Ley, aunque sólo en la oscuridad. Ellos se llaman a sí mismos doctores de la Ley y creen que lo saben todo, pero en realidad no saben nada. Creen que, juzgándote y condenándo- te en público, están cumpliendo un santo deber hacia Mí, vuestro Dios. Si hubieran seguidoMis Mandamientos y los hubieran guardado, no habrían juzgado. Si tuvieran algo de amor en ellos, habrían guardado Mis Palabras y Mi Ley. Pero en realidad no te están juzgando a ti, están juz- gando Mis Buenas Obras en todos voso- tros. Yo sólo te he encargado que salieras a ser Mi Eco. Siendo Mi Eco, espero de ti que des fruto, fruto que perdure...– pero ellos no lo han entendido... Hijita Mía, continúa ha- Cuaderno 58 ΙΧθΥΣ
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