La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 58 mente, porque lo único que se le permite hacer, en esta enseñanza, es manifestarse por escrito. Me insulta y me maldice 1 por este medio. Desde que Dios me enseñó a notar la diferencia y a reconocer sus palabras, ge- neralmente le impido incluso terminarlas, cosa que le enfurece. Si no caigo en la cuen- ta, Dios me bloquea la mano y no puedo escribir. Estos ataques son siempre más fuer- tes cuando estoy a punto de recibir un men- saje importante. Ahora ya reconozco sus manejos... por eso no me rindo, aunque a veces me sienta impotente.) 23 de abril de 1987 (A veces me pregunto qué es la libertad. Antes de la llamada de Dios, yo era también “libre”. Tenía una vida familiar armoniosa y no tenía realmente ninguna responsabili- dad ni preocupación como con este mensa- je, que me aplasta y me pesa; pero yo estaba entonces muy alejada de Dios. De repente, Dios me atrapó... Al principio no me gustó, pues no sentía ningún amor por Él, pero en poco tiempo –tres meses–, después de pre- dicarme, me enseñó a amarle. Ahora, ocho meses más tarde, el Mensaje entero está casi terminado 2 . Pesa sobre mí y busco cómo poder descargármelo. ¡Estan pesado de lle- var! ¿Qué es la libertad? ¡El peso resulta intolerable!) Yo, el Señor, te haré saber lo que es la liber- tad. Escribe: La libertad es cuando un alma se despren- de de los afanes terrenales y vuela hacia Mí, aMí.Yo , Dios, vine a liberarte. Eres libre aho- ra. Cuando estabas atada al mundo,Vassula, eras prisionera de todas sus tentaciones. Pero ahora tu alma ha sido liberada como una paloma. Estabas enjaulada, bienamada, en- jaulada. Deja que tu alma vuele libremente, déjala sentir esa libertad que Yo he dado a todas Mis almas, aunque muchas de ellas rechazan esta gracia que les ofrezco. No te dejes atrapar para ser atada y enjau- lada de nuevo.Yo te he liberado.Al pasar, te vi en tu jaula, marchitándote lentamente y muriéndote,Vassula. ¿Cómo podíaMi Cora- zón ver esto y no redimirte?Vine a romper tu jaula, pero tú eras incapaz de utilizar tus alas, tales eran tus heridas. Así que te llevé a Mi morada, curándote con ternura, dejándote volar de nuevo.Ahora, Mi Corazón se alegra tanto de ver a Mi pequeña paloma volar li- bremente y estar donde debería haber esta- do desde el principio... 3 Yo, el Señor, te he liberado, te he restaura- do, te he librado de tu miseria. Mis ojos no te pierden nunca de vista. Contemplo a Mi pa- loma volando libremente, sabiendo todo el tiempo que siempre volverás aMí, porque re- conoces a tu Salvador y Dueño. Tu alma ne- cesitaMi calor y tú sabes que ahora tu mora- da se halla en el centro deMi Corazón, donde siempre he deseado que estés. Tú Me perte- neces ahora, y Yo soy tu Dueño que te ama. (Me vino a la mente el traslado a Suiza. Temí cambiar allí.) Vassula, no te dejaré ensuciarte de nuevo. No temas,Yo estaré siempre junto a ti para lim- piarte.TengoMis razones para que estés allí. (Estaba tratando de adivinar las razones de Dios. Entonces Se lo pregunté.) Quiero que Mis semillas sean sembradas en Europa. Sé Mi sembradora, Vassula. Vive entre la gente queMe hiere,Vassula. Que tus ojos vean todo y observen en lo que se ha convertidoMi creación; que tu corazón sien- ta lo poco que Yo cuento para ellos; que tus oídos oigan cómoMe profanan yMe hieren. ¿No se rebelará tu alma? ¿No Me llamarás a gritos cuando veas y comprendas cómo Me ha olvidado Mi pueblo? 1 En cierto modo es una buena señal, porque demuestra que existe, y que esta revelación le fastidia, por no decir más. 2 Así lo creía entonces. 3 Jesús decía esto respirando profundamente, lleno de feli- cidad. Cuaderno 10
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