La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 57 de Misericordia yAmor, pero tan mal com- prendido... Pero, Señor, tú has elegido una persona que no es buena, y ¡ésa es la razón por la que yo a veces tengo dudas! ¡Tú también eres Mi hija! Yo amo incluso a los más miserables de entre vosotros. 10 de abril de 1987 Recuerda queMi Crucifixión duró varias ho- ras. Sufrí durante muchas horas. Toda Mi Sangre fue derramada.Te amo, ven y consué- lame con tu amor. (Jesús se sentía triste y anhelaba ser conso- lado. Estos días me recordaba constante- mente Su Crucifixión, mostrándome imáge- nes de ella. A veces siento Su Presencia tan plenamente que creo poder tocarle física- mente. ¡Podría decir que siento el movimien- to del aire que produce al moverse!) 16 de abril de 1987 (Jueves Santo) Vassula, Yo estaba presente en Mi iglesia, caminaba delante de Mi Cruz. Me paré unos segundos delante de ti 1 . Hija mía, todos es- tos años he estado esperando que estuvie- ras en Mi Iglesia tan querida 2 . Señor y Salvador, verdaderamente me has buscado, me has encontrado y me has traí- do a Ti y a Tu Iglesia. Han pasado años... ¡Has estado esperando años! He permanecido delante deMi Cruz y he ben- decido, a Mi vez, a todas las personas que han venido a adorarme. (La Santa Cruz había sido colocada en medio de la iglesia y todos los fieles pasa- ron por turno a besarla.) 17 de abril de 1987 (El Viernes Santo, al final de la Santa Misa, el sacerdote reparte las flores que cubrían la tumba de Jesús. Da ramos a los fieles. Yo sólo recibí tres flores. Interpreté esto como una señal de Dios para recordarme lo mu- cho que me cuesta entender la Santísima Trinidad. Pasaron dos días sin escribir y lo eché te- rriblemente en falta, porque cuando escri- bo como en meditación, estoy en contacto con Dios y Le siento intensamente.) Dios mío, ¡ha pasado mucho tiempo! ¿Cuánto tiempo? ¡Dos días! ¿Dos días,Vassula?YYo que te he esperado durante años, ¿qué debería decir entonces? No tengo palabras, Jesús. Siento haberte herido. ¡Perdóname! Ven, te perdono. Todo lo que deseo de Mis amadísimas almas es que Me dejen atraer su corazón siquiera unos minutos, y Me dejen derramar en él MiAmor sobreabundante. (¡Jesús dijo esto con tal ternura y amor! Cuando Dios se acerca a mí para darme un mensaje largo e importante, el demonio o sus secuaces me atacan. No lo siento física- 1 Extrañamente, durante la procesión de la Cruz, tuvimos que apartarnos para dar paso al sacerdote que llevaba la Santa Cruz, de casi dos metros de altura, y a los acólitos que le seguían llevando grandes cirios. A causa de la pe- numbra el sacerdote no veía adónde se dirigía y vino direc- to hacia mí.Al darse cuenta de ello, se detuvo unos segun- dos delante de mí, tratando de orientarse de nuevo. Mi prima, que estaba conmigo, se percató inmediatamente de este incidente. Mi corazón latía deprisa mientras me halla- ba ante la inmensa Cruz y no podía moverme ni dar un paso atrás, porque la multitud, con velas encendidas, me lo impedía. 2 Creo que no había estado en esa iglesia desde el bautizo de mi hijo mayor, ¡hacía quince años! Cuaderno 10

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