La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 565 Escúchame: quédate tranquila, no has mal- gastado tu aliento 1 . Eres tan, tan débil e im- potente que ¡ah, qué libremente puede Mi Espíritu respirar en ti! Susurrando ecos, hago vibrar en tu oídoMis Palabras, que debes pro- nunciar en Mis Asambleas. Porque, alma, eres ignorante y totalmente incapaz para todo lo que es Conocimiento y Sabiduría. Por tanto, ¿cómo podría tu espíritu captar todo esto, si el Espíritu que habla a través de ti no fuera el Mío? Vassula, 2 ... eres tan preciosa paraMí... Es- cucha, hijitaMía, hay unÁngel a tu lado para apiadarse de ti, consolarte y orar por ti. Espe- ra, tengo más que decirte. Reconozco tu pro- digiosa debilidad, por eso utilizaré esa debili- dad para atraer a Mi pueblo a la Unidad y mostrarles cómoYo, el Señor, Me siento con su negligencia. Les mostraré qué es lo que más deseo.Através de tu debilidad, les mos- traré cómo Me siento con las distinciones que han creado entre ellos. Dime, ¿no sois todos iguales, hechos por Mis Propias Ma- nos? Sí, Señor. ¿Quién no ha sido hecho a semejanza de Mi Imagen? ¡Nadie, Señor! ¿Cómo Te afecta su modo de pensar, mi Señor? Debidoal abyectoorgullodel hombre, laCopa de Mi Padre está llena de Su Justicia. ¡Por causa de su rigidez han quedado desha- bitados! Muchos de ellos hablan de unidad y fraternidad, pero sus palabras son falaces, vacías. Dad prueba de vosotros mismos a los Ojos de vuestro Creador, doblegándoos. Dad prueba a los Ojos de vuestro Creador, unifi- cando la fecha de Pascua. Dad prueba ante 1 ElTentador vino a mí para decirme que no estaba hacien- do lo suficiente por el Señor, que todas mis reuniones en Inglaterra e Irlanda habían sido un “fracaso” total y que todas las palabras que les dije habían resultado inútiles.Yo me aterré y pensé que el Señor me había vuelto la espalda. 2 Jesús pronunció mi nombre casi en un susurro. Cuaderno 56 Mí, partiendo juntos el pan. Revestíos de majestad y esplendor con humildad y no con una apariencia externa de religión y piedad. ¡Arrepentíos! Una vez vivisteis con humil- dad, sencillez y un amor ilimitado, con ricos alimentos cubriendo vuestra mesa. Sí, la grandeza de Mi Iglesia lo excedía todo y a toda criatura viviente, porque la Eucaristía era la vida de Mi Iglesia. Si hoy le falta brillo aMi Iglesia es porque muchas de Mis iglesias han abolido Mi Sa- crificio Perpetuo 3 . ¿Puede uno mirar a través de estas oscu- ras tinieblas y pretender aún que ve? ¿Puede uno jactarse de haber escapado de las em- boscadas en esta oscuridad? Porque mien- tras digáis: “Podemos ver”, ¡vuestra culpa permanece! He dicho que tengo otras ovejas que no son del único redil y que también he de guiar. Pero, tan pronto comoYo traigo de vuelta una oveja perdida al redil para que lle- ve una Verdadera Vida en Mí, tan pronto como le devuelvo la vista, vosotros os arro- jáis sobre ella para quitarle el Reino de los Cielos. ¿Puede un demonio abrir los ojos de un cie- go? ¿Puede hacerle gritar “Abba”? Por tan- to, a menos que os arrepintáis, la Mano de Mi Padre caerá sobre vosotros.Yo no puedo impedir por más tiempo que caiga SuMano. A menos que cada uno de vosotros perdone de corazón a su hermano, la Mano de Mi Padre caerá más rápidamente de lo que pen- sáis. 3 de diciembre de 1991 (Otro mensaje para las Filipinas.) Di a Mi pueblo que son como ladrillos y que puedo utilizarlos para la restauración de Mi Casa.Yo puedo, si Me lo permiten, utilizar a cada uno de ellos. Permitidme guiaros a to- 3 Predicho por el profeta Daniel (Dn 11,31). ΙΧθΥΣ

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