La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 564 Una vez que Mi Espíritu Santo os asedie, todos seréis transfigurados. Yo estoy siem- pre dispuesto a perdonaros. Te amo, pequeña. ¿Nosotros? Sí, Señor. 25 de noviembre de 1991 Señor, ¿Te he fallado de algún modo? Tú me has llamado, pero ¿Te he respondido realmente? ¿He escuchado de verdad Tu Voz o La he estado ignorando? ¿He sido quizás insensible a las llamadas de Tu Sagrado Corazón? ¿Has apartado de mí Tus OjosAmorosos, oh Santo de los Santos? En la angustia de mi espíritu, rezo y Te pregunto: ¿Dónde están esos Ojos que me miraban con tanto amor? ¿Dónde está mi Morada, Tu Sagrado Corazón? ¿Cómo es que no puedo oír Tu Voz ni sentir Tu Presencia? ¿He perdido Tu Amistad por culpa de mi insensibilidad? ¿He perdido Tu Compañía, oh Santo de los Santos? ¡Mi sacerdote! El cadáver será arrojado den- tro de un hoyo, enterrado y olvidado. Hija de Egipto, recibeMi Paz.Yo te he colocado en la tierra de los vivos. Mírame y confía en el Amor y laAmistad que te tengo. No Me ha- gas llorar de dolor, ¿cómo podríaYo abando- narte? Pero el maligno está tratando deses- peradamente de saquear todas las riquezas queYo Mismo te he ofrecido.Yo te he saca- do de la fosa y él te quiere enterrar de nuevo en ella. Hija, confía en Mí. Huérfana no te dejaré. Te lo garantizo, hija: ¡No te abando- naré jamás! Santa Madre, nosotros estamos orando pero, como Tú dices, somosmuy pocos. ¿Qué podemos hacer? Vuestras oraciones pueden cambiar el mun- do. Vuestras oraciones pueden obtener Gra- cias de Dios para la conversión de los peca- dores, y cuantas más conversiones haya, más oraciones se harán y se escucharán para otras conversiones. ¿Lo entiendes? Las ora- ciones son poderosas. Por eso os insisto que no abandonéis vuestras oraciones y vues- tros sacrificios. Se necesita a los fieles ahora más que nunca. Dios recordará todos vuestros sacrificios, queridísimos hijos Míos. Amadlo y glorifi- cadlo. Ecclesia revivirá con toda Su gloria. (Más tarde:) ¿Señor? Yo Soy. Deléitame y no te quedes en silencio sin proclamar laVerdad.Yo he bendecido tu mi- sión. Soy tu Roca y tu Refugio. Si tú te man- tienes en segundo plano, Mi Presencia se verá en todo su esplendor. Vas a rezar: te es- toy escuchando. Señor, perdónanos nuestras culpas, nuestra maldad, nuestros fallos, nuestra intolerancia, nuestra falta de amor. Perdónanos nuestra falta de amor y de sensibilidad. Convierte a los malvados, a los impenetrables, a los aletargados, a los ateos, y transfigúralos en vasos de luz para que Te glorifiquen. Humilla a los orgullosos, abaja a los altivos, doblega a los rígidos. Transfigúranos, a todos, como en Tu Transfiguración. Amén. Cuaderno 56

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