La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 56 Un tiempo después, al comprar el Libro de Enoch que siempre quise, antes de empe- zar a leerlo lo abrí por la página 102, com- pletamente al azar. ¿Y qué leo? ¡Enoch tuvo la misma visión que yo, la Luz brillante y re- donda, guardada por millares de ángeles! 1 Era demasiado para que la visión que vi en Bangladesh, el 26 de marzo, fuera una co- incidencia. Luego, el 11 de abril de 1987, estando en París, mientras buscaba libros en una biblioteca, me topé con un libro lla- mado “Metanoia” y lo que me llamó la atención fue su cubierta. La imagen de la cubierta era exactamente mi visión, la de Enoch y la de mi cuñado: la luz redonda con los ángeles guardándola... Después de irse mi hermana, escribí de nuevo, dejando que Dios me guiara la mano. Y Dios dio en- tonces a Strato, mi cuñado, un mensaje es- crito). Yo amo aMis corderos. Une aMis corderos. Todo el que leaMi Mensaje estará comiendo Mi Pan. Los que reciban una señal de Mí serán aquellos que deseo iluminar con Mi Gracia 2 . DibujaMi Signo: ICHTHIS Vassula, empieza a resumir esta enseñanza y vuelve a escribir en limpioMi Mensaje.Yo te guiaré, iluminándote.Todo lo que está repe- tido, lo ha sido para tu educación: lo necesi- tabas. Para vuestra orientación: Mi Mensaje debe llamarsePaz yAmor 3 . (Es terrible, soy demasiado realista, dema- siado escéptica. No puedo remediar sentir- me hoy de nuevo llena de dudas: ¿por qué está sucediendo esto? ¿Por qué otros creen tan plenamente y con tal constancia, mien- tras que yo soy tan inconstante? Yo que sé muy bien que no puedo controlar mi mano y que sé cuán impotente me vuelvo cuando Dios toma posesión de ella, cómo puede arrojar el lápiz fuera de mi mano y cómo puede moverlo sin que yo lo toque apenas... ¡Todo esto me ocurre a mí! Él me ha dado tantas pruebas y, sin embargo, ¡aún tengo oleadas de dudas! Y además, pienso muchas veces que podría estar confundiendo a to- dos. ¡Hay tanta gente que participa de esta enseñanza que no la puedo contar! Y aún no está publicada...) ¡Bienamada!Yo soyYahveh, dame tus debi- lidades y deja que Mi Fuerza las aniquile. (Qué paciencia debe tener Dios conmigo para soportarme... Creo que soy yo la cau- sa principal de mis propias dudas, porque me conozco y me comparo con los que han tenido un acercamiento sobrenatural a Dios y han recibido mensajes: ¡qué buenos eran y qué devotos! Esto es lo que me impresio- na; es como comparar la noche con el día. Sin embargo, admito una cosa positiva: al menos amo a Dios profundamente y nadie puede decirme que esto es fruto de mi ima- ginación. Como un sacerdote que me dijo que incluso eso nos lo puede meter el demo- nio en la cabeza... Si yo fuera débil e hiciera caso de todo lo que oigo, me habría vuelto loca. Hoy, una señora que está estudiando a Freud me ha dicho que todo esto podría estar en mi subconsciente: ¡un complejo de amor a Dios! Así pues ¿amar a Dios signifi- ca estar enfermo psicológicamente? Pero su teoría, o la de Freud, no me afecta en abso- luto. Dios me advirtióya sobre estas teorías, con las que me acusarían. Además no me gusta especialmente Freud que era ateo y que nos considera sólo materia. ¡Hasta Jung lo abandonó!) HijitaMía, los hombres siempre han juzgado de un modo humano. Yo soy un Dios lleno 1 Mucho después, en 1996, una amiga mía me envió una imagen de la visión que tuvo Sta. Hildegarda, y era la misma. 2 Dios me dio a entender que todos aquellos que leen Su Mensaje y son iluminados (se sienten atraídos de nuevo hacia Dios), eso es señal suficiente de que es Él quien los alimenta y de que el Mensaje viene de Él. 3 ¡Con el tiempo, Jesús me está aclarando que estas Edicio- nes Eclesiásticas, ¡se dirigen también a los hebreos y a los musulmanes! Cuaderno 10 ΙΧθΥΣ
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