La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 558 llos que consideráis indignos lo conseguirán antes que ellos. ¡Sí! ¡Los que no podían distinguir el bien del mal, los que no podían distinguir sumano izquierda de su derecha! Yo he estado invi- tando y sigo invitando a todo el mundo a sentarse a la mesa Conmigo, peromuchos no han respondido a Mi invitación. Se han reí- do y burlado de Mi Misericordiosa Llamada y, con sus enseñanzas, han hecho tropezar a otros que querían venir. Compara todo esto con Mi parábola del banquete de bodas 3 . Yo regresaré 4 , y ellos temblarán.Temblarán cuando se den cuenta de a quién estuvieronrechazando todo este tiempo. Renunciaron a Mi Espíritu y se dejaron guiar por su propio espíritu. Renun- ciaron a Mi Luz por la suya. Renunciaron a Mi Conocimiento Celestial, otorgado por la Sabiduría, por una filosofía mediocre y por su propio conocimiento racional. –Ellos han apostatado– puestoquehan rechazadoMi Espíritu,Mi Luz yMiConocimiento. Les quitaréMiReinoy se lo daré a un pueblo capaz de producir sus frutos. Entonces acogeré a esa gente como Mía y les pediré que vengan Conmigo, para compartir casa Conmigo. De hecho, esa hora ya ha llegado. He decidido atraer junto a Mí a los demala reputación, a los que deambulan por todas las esquinas, a los indignos, a los que son nada de nada, a losmiserables y a los que nunca conocieron Mi Nombre. Me vol- veré hacia unmontón demiserables que nun- ca Me amaron y haré de ellos una nación de Amor, una nación santa, y ellosMe glorifica- rán. Serán llamados sacerdotes delDiosVivo, sacerdotes del Amén, y con este sacerdocio Yo reconstruiréMi Iglesia. En esos corazones os uniré a todos, yMi Cuerpo descansará. La hora ha llegado y nadie puede detener esta hora de Mi Espíritu Santo. 3 Mt 22,1-14. 4 El segundo Pentecostés: la efusión del Espíritu (Jl 3). (Este es un mensaje preliminar como intro- ducción a todo mi viaje por Inglaterra.) (Más tarde:) Vassula, sé constante en tus oraciones.Yo te amo, hijitaMía, y, ¡ah!, qué bien conozco tus debilidades, hija. Trae aMis hijos a la verda- dera fe, tráelos a todos aMí. Ésta es también parte de tu misión. ¡Ah, hijita Mía! Ten fervor por Mí, tu Se- ñor. Señor mío, no todos escuchan estos mensa- jes cuando los proclamo. ¿Es posible que no los hayan entendido? No hablo de mí, ha- blo también de las apariciones actuales y de otras personas que has utilizado como Tus instrumentos de un modo sobrenatural. Te lo preguntaré directamente: ¿cuántos de la alta jerarquía prestan oídos hoy, de ma- nera positiva? ¿Cuántos? Y sólo ayer ¿cuántos de los sumos sacerdo- tes y los escribas Me prestaron oídos y se mostraron positivos? Vassula, hay un resto elegido por gracia para creer. Las Escrituras dicen: Me revelé a aquellos que no Me con- sultaron. Sin embargo 1 , desde el principio he invitado a todo el mundo a Mi Escuela. Mi Espíritu Santo es vuestro Guía, vuestro Esposo 2 y vuestro Maestro. En verdad os digo que pronto reuniré a to- das las naciones en un círculo deAmor, yMi Espíritu habitará en vosotros, dando vista a los ciegos, pues la Luz que se os dará es: Mi Luz Trascendente. Pero ¡qué difícil es, para los que han acumulado riquezas en su espíri- tu, penetrar en Mi Luz! ¡Qué difícil es para los sabios penetrar en el Espíritu y percibir Sus profundidades! ¡Qué difícil es para ellos entrar enMi Reino! Os lo digo solemnemen- te: los desechos de vuestra sociedad y aque- 1 Rm 10,20. 2 Alusión a Is 54,5. Cuaderno 56
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=