La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 555 A menos que oiga un grito de arrepentimiento, el olor de muerte que conduce a la muerte continuará elevándose hasta el Cielo. Basta ya de todo esto. Lo que Yo deseo de voso- tros es: –incienso– Deseo que seáis como un incensario lleno de incienso sobre un altar, amadísimos hijos.Que vuestro país se transforme en un inmenso Altar, ofreciéndome la fragancia del incien- so. Quiero que viváis santamente porqueYo soy Santo. Cada día extiendo Mis Manos hacia vosotros para levantaros hacia Mí. He demostrado MiAmor hacia vosotros a través de los tiempos, y hoy de nuevo, como un pastor que rescata sus ovejas de la boca del león, vengo a rescataros de la Víbora. A pesar de vuestra espantosa miseria, no os destruiré como destruí a Sodoma yGomorra. Yo sé lo oprimidos que están vuestros nece- sitados y cómo se machaca diariamente a los pobres. Sé también lo miserables que sois y, ¡ay!, conozco vuestros crímenes... y son muchos. ¡Debido a la violencia aplicada a vuestros hijos, es muchísima la sangre ino- cente derramada en vuestro país! Vuestras desgracias, causadas por el pe- cado, han desafiado Mi Misericordia y, por la inmensidad deMiAmor, llamo hoy a vues- tro pueblo a unirse. Convocad a todos bajo Mi Santo Nombre y decidles que no juzgo a nadie, ni tampoco vengo a amenazaros. De- cid a vuestro pueblo que derramaréMi Espí- ritu deAmor sobre ellos. Desde lo alto exten- deré como un velo sobre vuestro país y, como la bruma, Mi Espíritu deAmor os envolverá y penetrará incluso por los goznes de vues- tras puertas y ventanas. Vuestro pueblo no quedará decepcionado de Mi Visita.Yo devoraré la corrupción con Mi Fuego Purificador y, como un segador, meteréMi Hoz y cortaré esa cosecha de mal- dad, la ataré en un haz y la arrojaré al fuego para que se queme. Y en su lugar sembraré semillas del Cielo: semillas deAmor.Os habla vuestro Señor, Aquel que os ama más de lo que cualquier hombre pueda entender. Soy Yo, Jesús, vuestro Salvador que está ahora a vuestras puertas. Y os digo de nuevo: ¡Venid! Venid a Mi los que estáis oprimidos, Yo os confortaré y os consolaré. ¡Venid! Venid a tomar todos los Tesoros de Mi Sagrado Corazón. El Reino de Dios 1 está entre vosotros, sólo tenéis que entrar en él. Mi Casa es vuestra casa. Yo he abierto la puerta de Mi Reino para todos. Venid, no os dejéis tentar más por la violencia, devolved el mal con el amor. ¡Perdonad! ¿De qué otro modo os perdonará a vosotros el Padre si vosotros no estáis dispuestos a perdonar? Comed de Mi fruto y no del fruto deMi enemigo, porque los hijos de las tinie- blas actúan con maldad incluso con los de su propia clase, porque el Maligno es su amo y les enseña a ser como él. Y el hombre que es deshonesto en las cosas pequeñas, tam- bién lo será en las grandes. Reunid a vues- tros amigos y orad. Yo escucharé vuestra oración: –Todo pecador arrepentido será escuchado en el Cielo– Yo Jesús, os bendigo a todos dejando el Sus- piro de MiAmor en vuestra frente. 1 Es decir, la Iglesia. ΙΧθΥΣ Cuaderno 55

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