La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 550 Cuaderno 55 impresionantes heridas que recibirás por parte de esta malvada generación. Recibirás ayuda desde arriba. Yo te he predicado a ti y a otros, no os detengáis ahí, transmitid las Enseñanzas que os he dado, tanto en públi- co como en vuestras casas. Sé lo frágil que eres, pero sé también lo que he elegido. Señor, estoy contenta de saber que vamos a estar unidos, aunque nadie sabe aún real- mente cómo. Los problemas son aparente- mente grandes y los cismas mayores aún. Como Tú dices: “El cayado del Pastor ha sido partido no sólo por la mitad, sino en mil pedazos”. Y Tu Cuerpo ha sido mutila- do, dislocado y paralizado. Tú nos pides a todos que nos dobleguemos. ¿Cómo? ¿Qué hay que hacer? ¿Cuál es el primer paso? Yo soy griega ortodoxa y estoy compartiendo todo con mis hermanos católicos romanos, y no me diferencio bajo Tu Nombre cuando estoy con ellos. Ni tampoco ellos me tratan de modo diferente que a los suyos. También sé que muchos de ellos van a iglesias orto- doxas griegas o rusas... ¡Habla, hija! Dame las palabras adecuadas, Señor. Di: .... y a ellos no se les permite participar de Tu Cuerpo. No. No se les permite, aunque nuestros Sa- cramentos sean los mismos. Sin embargo, a nosotros los ortodoxos, se nos permite com- partir Tu Cuerpo. Incluso me dijeron que estaba excomulgada, por no decir más, por- que voy donde los católicos romanos. ¡Tam- bién me persiguen por ambos lados, porque mi confesor es católico romano! ¡Y Tú eres testigo de todo esto, mi Señor Jesús! Sin embargo, llegará el día en que partirán el pan juntos en un solo altar y nadie impedirá que Mis Hijos vengan a Mí. Nadie les pre- guntará: “¿Eres ortodoxo?” 1 Esta fortaleza que han levantado para dividiros está ya con- denada por Mí. Esto es lo que has de ense- ñarles a creer y persuadirles para que lo ha- gan. En cuanto a los que continúan divididos en cuerpo y espíritu, diferenciándose bajoMi SantoNombre, les digo, como dije a la iglesia de Sardes 2 : Tenéis fama de estar vivos a los ojos del mundo, pero no a los ojos de vues- tro Creador. Revivid lo poco que os queda. Está a punto de morir y donde esté el cadá- ver se reunirán los buitres. ¡Uníos! ¡Congregaos! ¡Invocad Mi Nom- bre juntos! ¡ConsagradMi Cuerpo yMi San- gre juntos! ¡No persigáis el Camino! Humi- llaos y doblegaos para poder uniros y glorificarme. Habláis del Espíritu, pero no actuáis en el Espíritu. ¡Habláis del Camino, pero sois los primeros en obstruirlo! Qué poco Me conocéis... Invocáis Mi Nombre y, sin embargo, ase- sináis aMis Hijos entre el santuario y el altar. Os digo solemnemente que todo esto se os recordará el Día del Juicio. ¿Podéis presen- taros anteMí y decirme con sinceridad: “Es- toy reconciliado con mis hermanos”? ¿Po- déis decirme sinceramente: “No me he diferenciado entre hermanos bajo Tu Santo Nombre, los he tratado como a mis iguales”? Cuando presentéis vuestro caso ante Mí, os diré entonces a la cara: “Fuera de aquí. No habéis tratado a vuestros hermanos como a iguales. Habéis masacradoMi Cuerpo diaria- mente. ¿Dónde está vuestro triunfo? Mien- tras Yo construía, vosotros derribabais. Mientras Yo reunía, vosotros dispersabais. ¡Mientras Yo unía, vosotros dividíais!” Apesar de todo, incluso hoy, si venís a Mí tal como sois, Yo puedo sanaros, puedo transfiguraros, yMe glorificaréis. “¡Ay de las que estén encinta o con niños de pecho cuando llegue Mi Día!”. Escribe: 3 ¡Ay de 1 Aparentemente, los sacerdotes ortodoxos griegos y rusos tienen el derecho de preguntar a la persona que quiere reci- bir la Sagrada Comunión si ‘pertenece’ a ellos. Niegan a los católicos la Sagrada Comunión, aunque los sacramen- tos sean los mismos. 2 Ap 3. 3 Jesús quiere dar la explicación de este versículo de Lc 21,23.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=