La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 541 ¿Puede acaso un hombre repudiar a la mujer de su juventud? dice tu Dios” 1 . Sin embargo, tengo miedo, ¡oh Yahveh mío, Abba de mi alma! Mi alma suspira y se consume por Tu Casa y todo lo que anhelo ahora es estar Contigo. Por lo tanto, no me preguntes por qué mi espíritu está abatido puesto que mis suspiros no son un secreto para Ti, y que todos mis anhelos Te son conocidos: mi alma Te espera, mi Yahveh. Ven a invadirme, ven a consumirme. Vassula,...no te escondas, hijita Mía... 2 , hija de Egipto, Yo te he designado como un en- sayo para muchas naciones y eres muy va- liosa paraMí. NoMemalinterpretes.Yo no te necesito y tampoco eres indispensable para este trabajo. Pero, el haberte elegido a ti, una nada, Me glorifica y te purifica.Además, de- seo compartir contigo todo lo que poseo. No temas.Al proclamarMisMensajes, Mi Espí- ritu Santo te llenará de Mis Palabras y pro- clamarás audazmente Mi Palabra. De modo que ve ahora a aquellos a quienes te envío. Yo no te abandonaré ni te dejaré deshabitada, Mi Espíritu es tu Guía y tu Consejero. Apenas he comenzado a recoger Mi Co- secha..., siega Conmigo..., tú no has sembra- do esta Cosecha. Yo hice toda la siembra en ti y ahora la quiero en todas partes. Ahora que la Cosecha está a punto, todo lo que te pido es que la recojas Conmigo, hija Mía. Ofrece tu ayuda como sacrificio. No te estoy pidiendo mucho... …¿Qué ves, hija? El Santo Rostro de Tu Hijo transido de do- lor. Su Rostro aparece como en la Sábana Santa. ¿No es ésta razón suficiente para actuar y sacrificar un poco de tu tiempo y tu energía? Mira otra vez, hija, ... ¿Qué ves ahora, Vassula? Veo algo parecido a una suave nube roja que llena el cielo, suspendida sobre nosotros y, sin embargo, extendiéndose como la bruma y llenando cada vez más el cielo. Se mueve despacio pero progresivamente. Escribe: “Como la aurora, se despliega sobre los montes un ejército inmenso y poderoso como nunca lo hubo antes, como no lo vol- verá a haber jamás, hasta las edades más re- motas” 3 . Sí, está cerca... y ¿ahora qué ves, Vassula? Antorchas humanas vivas. Mira atentamente a esas mismas almas que Yo creé... Esas almas no llegarán nunca a la Habitación que había preparado para ellas. Esas almas están bajo el poder de Satanás y no compartiránMi Reino niMi Gloria. Se di- rigen a su condenación... Dime, ¿he privado a alguna alma deMiAmor, deMi Gloria y de Mi Reino? No, Señor. Pero ellas han elegido no amarme y han se- guido voluntariamente a Satanás. Cortaron, por su propia y libre voluntad, los lazos de nuestra unión. Y ahora vuelve a mirar, Vassula, ¿qué ves? ¡Oh, Señor, una Mujer, sentada en una roca blanca. La veo de espaldas. Lleva un vesti- do largo negro y tiene también la Cabeza cubierta con un gran velo negro. Parece sufrir una gran aflicción y está doblada de dolor. Me veo a mí misma acercándome a 1 Is 54,5-6. 2 Yo esperaba no tener que salir ya a las naciones a presen- tarme como testigo. Esperaba, por el contrario, que mi Padre consintiera en mis deseos: quedarme en casa, medi- tar, amarle, encontrarme con Él por escrito, encontrarme con Jesús en la Sagrada Eucaristía y evitar así las multitu- des. 3 Jl 2,2. Cuaderno 54

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=