La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 536 Cuaderno 54 ré ElArca de LaAlianza y te haré consciente de tu desacato a la ley. Si todavía sigues con vida y de pie, los ojos de tu alma contemplarán una Luz deslum- brante, como el resplandor de muchas pie- dras preciosas, como los destellos de dia- mantes cristalinos, una Luz tan pura y tan brillante que, aunque miríadas de ángeles estén alrededor, erguidos en Silencio, tú no los verás del todo, porque esa Luz los cubri- rá como un polvo dorado. Tu alma percibirá sólo su forma, pero no su rostro. Luego, en medio de esa Luz deslumbrante, tu alma verá lo que había visto una vez en esa fracción de segundo, en ese preciso momento de tu crea- ción... Verán: a Aquel que os sostuvo primero en Sus Manos, Los Ojos que os vieron primero. Verán: Las Manos deAquel que os formó y os bendijo... Verán: al Padre Más Tierno, vuestro Creador, todo revestido de tremendo esplendor, el Primero y el Último, Aquel que es, que era y que vendrá, El Todopoderoso, ElAlfa y laOmega: El Soberano. Aturdido por tu despertar, tus ojos se que- darán clavados en los Míos, que serán como dos Llamas de Fuego 1 . Tu corazón, entonces, recordará sus pecados y el remordimiento se apoderará de él. Con gran aflicción y angus- tia, sufrirás tu desacato a la ley, dándote cuen- ta de cómo profanabas constantemente Mi Santo Nombre y cómo Me rechazabas a Mí, tu Padre... Preso de pánico, temblarás y te estremecerás cuando te veas a ti mismo como un cadáver en descomposición, devastado por gusanos y por buitres. Y si tus piernas aún te sostienen, te mos- traré lo que tu alma,MiTemplo yMiMorada, alimentaba todos los años de tu vida. En lu- gar de Mi Sacrificio Perpetuo verás, para tu consternación, que estabas acariciando a La Víbora y que habías erigido esa Desastrosa Abominación, de la que habló el profeta Da- niel, en lo más profundo de tu alma: LaBlasfemia. La Blasfemia, que cortó todos los lazos ce- lestiales que te unían a Mí y cavó unabismo entre tú yYo, tuDios. Cuando llegue eseDía, las escamas de tus ojos caerán para que pue- das percibir lo desnudo que estás y cómo, en tu interior, no eres más que una tierra ári- da... Infeliz criatura, tu rebelión y tu rechazo de La Santísima Trinidad te convirtieron en un renegado y un perseguidor de Mi Pala- bra. Tus lamentos y tus gemidos sólo los escucharás tú, entonces.Yo te digo: te lamen- tarás y llorarás, pero tus lamentos serán sólo escuchados por tus propios oídos. Yo sólo puedo juzgar como seMe dice que juzgue, y Mi juicio será justo. Como fue en tiempos de Noé, así será cuandoYo abra los Cielos y os muestre El Arca de la Alianza: “Porque en aquellos días anteriores al Dilu- vio, la gente comía, bebía, tomaba esposas, tomaba maridos, hasta el mismo día en que Noé entró en el arca, y no sospecharon nada hasta que llegó el Diluvio y los arrastró a to- dos” 2 . Así también será en ese Día.Y os digo que si esa hora no se hubiera acortado por la intercesión de vuestra Santa Madre, por los santos mártires y el charco de sangre derra- mada en la tierra, desdeAbel el Santo hasta la sangre de todos Mis profetas, ¡ni uno solo de vosotros hubiera sobrevivido! Yo, vuestro Dios, estoy enviando ángel tras ángel, para anunciaros que el Tiempo de Mi Misericordia se está acabando y que el Tiempo deMi Reino en la tierra está al alcan- 1 Ap 19,12. 2 Mt 24,38-39.
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