La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 515 ofreciendo gratuitamente, y sin ningún cos- to, Mi Sangre yMi Carne. Entrégate aMí,Yo soy laVida. Hoy desciendo de repente a vosotros, miro aMi alrededor yMi Corazón se llena de aflicción. Yo cultivé una vez esta tierra y la convertí en un Jardín, con los más sutiles aro- mas de flores. Dejé tras de Mí “sacerdotes levíticos” para conservarlo. Les confié Mis Intereses, pero encuentro Mi Jardín descui- dado, Mis macizos de flores, secos, estoy ro- deado de un desierto sin fin, devastado, don- de incluso los chacales tienen dificultad para sobrevivir. Los escorpiones y las víboras son los habitantes que prosperan en su sequía traicionera, y si sólo un resto de Mis corde- ros sigue vivo, es porque Yo os he estado enviando incesantemente a Mis Ángeles, para arrebatar a Mis corderos de los colmi- llos de las víboras y del aguijón de los escor- piones. Me habían dicho que a Mi Regreso hallaríaMi aprisco seguro e intacto, yMi Jar- dín cuidado y regado. Pero apenas Me había marchado, apenas había vuelto la espalda, convirtieron Mi Jardín en una guarida de la- gartos y arañas... ¡Oh, ven! Tú que aún andas errante en este desierto, diciendo: “He buscado aMi Reden- tor pero no Lo he hallado”. Encuéntrame, amadísimo Mío, en la pureza de corazón, amándome sin interés propio. Encuéntrame en la santidad, en el abandono que deseo de ti. Encuéntrame observando Mis Manda- mientos. Encuéntrame sustituyendo el mal por el amor. Encuéntrame en la sencillez de corazón. No pequesmás, deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, busca la justicia, ayu- da a los oprimidos, que este desierto y esta aridez exulten. Que tu tibieza se inflame en una llama ardiente. Renuncia a tu apatía y cámbiala por fervor. Haz todo esto para que puedas decir: “He buscado a mi Redentor y Lo he hallado. Estaba cerca de mí todo el tiempo pero, enmi oscuridad, no podía verlo. ¡Oh, Gloria a Dios! ¡Bendito sea nuestro Se- ñor! ¿Cómo he podido ser tan ciego?”. Entonces te recordaré que guardes y ate- sores Mis Principios, para que puedas vivir. Yo vendré como un relámpago, como un des- tello en las nubes, con Mi Espíritu Santo, para enjugar las lágrimas de todas las meji- llas.Así pues, ¡valor!, amadísimos Míos. El Amor volverá como amor. Yo, el Sagrado Corazón, os bendigo a to- dos, dejando el Suspiro deMiAmor en vues- tra frente. Sed uno bajo Mi Santo Nombre. 18 de junio de 1991 Sagrado Corazón, Tú eres el Tema de mi vida. Estás de mi lado y siempre dispuesto a ayudarme. Ahora me has hecho Tu Propiedad y Tus Propios Brazos son mi cercado. ¿Qué más puedo pedir? ¡Has barrido a mis acusadores en un abrir y cerrar de ojos, y el fuego que me estaba rodeando ya ha desaparecido! Señor, de nuevo me has dado ahora una visión de Tu Sagrado Corazón. ¡Apenas pude reconocer que se trataba de un corazón! Tu Corazón parecía una gran herida... Nada más levantar cabeza de mis opresores, descubrí que habían prendido otro fuego, otra herida más en Tu Corazón, otra gran espina en Tu Cabeza. Jesús mío... esta vez voy a negociar Contigo, si me lo permites. He aquí lo que propongo: Quítate esa gran espina y pónmela en cambio a mí. Yo la llevaré hasta que el Padre dé a ese sacerdote la Gracia y la Luz que necesita, para que pueda comprender su error y que yo Te pertenezco. Vassula: Que así sea. Que sea como pides. Acepto tu sacrificio. HijitaMía, bendita seas. No soy el único que se traga Sus Lágrimas, ΙΧθΥΣ Cuaderno 52
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