La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 50 Unos escalones que conducen al interior del “Sol”. Entremos en esa Luz. ¿Estás preparada? Quí- tate los zapatos, pues vamos a entrar en te- rreno sagrado. Ahora estamos dentro de la Luz. (Al entrar creí que me iba a encontrar en una luz muy brillante; pero no, todo era de color azul. Lo que más me impresionó era el silencio y la sensación de Paz y de Santi- dad. ¡Era asombroso! ¡Estábamos en el in- terior de una esfera!) Sí, es una esfera. (El “muro” que nos rodeaba no era un muro, sino seres vivientes; eran ángeles, un muro de ángeles. El “techo” era una espe- cie de bóveda formada por ángeles, todos azules. Eran millones, billones, unos pega- dos a otros; eran ángeles de gran altura, unos encima de otros, formando un muro sólido.) Mis serafines guardan este Santo lugar yMe adoran incesantemente. ¿Los oyes? “... San- to de los Santos es nuestro DiosAltísimo...” ¿Cuántos son, Señor? Millares, hijita Mía, ¿sabes quién es aquel, tan hermoso, con la espada de oro? No lo sé. (Vi a alguien que parecía un ángel pero que se diferenciaba de los demás porque tenía un color “normal” y cabello rubio hasta los hombros. Vestía una larga túnica del más puro color blanco y sostenía en su mano una bellísima espada de oro refulgente.) Vassula, la espada es Mi Palabra. Mi Palabra es pura. Traspasa e ilumina. (De repente la “bóveda” se abrió como una flor.) Fíjate, pequeña, trata de discernir. Yo estoy junto a ti, ayudándote.Verás ahora sobre ti la Santa Batalla que está por llegar. Oh, hija, mira vigilante a tu alrededor y date cuenta de que el mal existe. ¿Puedes ver algo? Cuando la “bóveda” se abrió como una flor, vi caballos de ojos negros, aterciopelados y feroces. Después, la imagen se alejó y vi una batalla. Mi Ejército combatirá a Satanás y a sus se- cuaces, incluyendo a todos los que han in- tentado destruir Mi Ley. Recuerda que Yo soy elAlfa y laOmega, el Primero y el Último. Mi Palabra es Eterna .¿Qué ves ahora? Un reptil, como una gran serpiente, que ha sido pisada por un caballo. Ese dragón, bajo la lanza de Mi Santo 1 , será vencido. Cuando esto se cumpla, todos sus secuaces caerán también.Vassula, ahora vas a ver Mi Sala del Juicio. (Vi una gran sala, pero aún no había nadie allí. De repente, en una esquina, vi un gru- po de almas. Fue el ruido de cadenas lo que atrajo mi atención. Esas almas parecían indescriptiblemente macilentas, cubiertas de manchas negras como de carbón. Pare- cían asustadas, sin saber dónde se encon- traban. No nos veían. Parecían sorprendi- das de su entorno.) Escucha las trompetas. Son Mis Ángeles, anunciándome. Dame la mano, porque eres mi pequeña invitada. Sí, todos los ángeles caen postrados ante Mí. ¿Has visto esa mul- titud de almas?Acaban de llegar de bajo tie- rra 2 . Son almas atormentadas que han sido liberadas; estaban a las puertas de Satanás. ¿Quién las liberó? 1 San Miguel. 2 El Purgatorio, a las puertas de Satanás (el Purgatorio más bajo). Cuaderno 9
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